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Dark Love :: Sonic World :: Fandom
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Re: Replay
Hostia p*taaaaaaaaaaaaa!!!! porque chuca siempre se dejan llevar porque creen que ganaron? (no entendi lo que dije xD)
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Re: Replay
Ehm, okay... owo...
Lol, solo tengo otros dos capitulos mas listos y de ahi nada... me falta continuarla xDDDu
Lol, solo tengo otros dos capitulos mas listos y de ahi nada... me falta continuarla xDDDu
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Re: Replay
Aviso: La siguiente parte puede ser no apto para menores.
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Enfrentamiento (Pt 3)
Sonic se acercó al cráter con mucho cuidado. Silbó impresionado.
– ¡Vaya, me han dejado con el ojo cuadrado!
Todos los demás nos aproximamos al gran agujero en el suelo, viendo puras rocas cubriendo el cuerpo del erizo blanco.
– Fue pan comido – Dijo Manic.
– Y hablando de comer, ¿No dijeron que había una fiesta esperando en casa de Tails? – Preguntó Vector, siendo callado por todos los que se encontraban a su alrededor.
Reí sin querer ante tal acción de parte de mis amigos.
– Parece que al final de todo no necesitaremos las esmeraldas – Comentó Knuckles. Podía apreciarse en su tono de voz algo desanimado.
– ¿No te bastó con la paliza que te dio? – Preguntó Sonia, tratando de no reírse pero fallando en el intento por culpa de una divertida mueca de parte del equidna.
– ¡Oye erecita! ¡No puedes andar por ahí molestando a Knuckles! – Gruño Rouge, dejando impresionado al recién nombrado - Ese es mi trabajo, ¿verdad Knucky?
– Cállate murciélago – Dijo molesto.
La mayoría de nosotros comenzamos a reír. Casi siempre era divertido ver como Knuckles y Rouge peleaban por cosas realmente tontas.
Sentí mi oreja derecha moverse como dos pequeños golpecitos. Giré la mirada hacia el cráter y me acerque. Tenía la sensación de que algo sucedería y realmente no quería saber que era.
Un rayo blanco salió disparado desde las rocas que se encontraban dentro del cráter. Miré a quien se dirigía el ataque y grité.
– ¡Cuidado! ¡Knuckles!
El equidna observó aquel ataque. Rouge reaccionó antes que él y se le lanzó encima para quitarlo del camino, pero su acción tuvo una consecuencia; Aquel rayo lo recibió su ala izquierda, quedando así casi destrozada.
La murciélaga comenzó a gritar y a llorar de dolor. Knuckles trató de calmarla, al igual que Shadow, pero les fue imposible, aquel dolor seguramente era insoportable. Comencé a llorar, se podría decir que sentía el dolor por el que estaba pasando Rouge, y lo peor de todo es que no podía hacer nada para ayudarla. Observé como Cream también había comenzado a llorar. Me preocupé por ella ya que eso no era algo que debería haber visto una niña de su edad, ni siquiera supe el porqué la habían involucrado en esto, era muy joven para estas misiones.
– ¡Aléjate de ahí Amy! – Gritó Sonic.
Me giré nuevamente al cráter. Nazo estaba flotando encima de las rocas que lo habían enterrado. Empecé a retroceder cuando noté que él se acercaba a mí.
– ¿Creíste que seria sencillo deshacerse de mí?
– ¡No te me acerques! – Ordené, sacando mi martillo Piko Piko.
– ¿O qué? – Dijo desapareciendo de mi vista.
Miré hacia todos los lados tratando de localizarlo, pero no había rastro de él.
Sentí una mano tomándome del brazo para después torcérmelo por la espalda. Grité y dejé caer el martillo. Gritaba cada vez más fuerte al sentir como me torcía aun más el brazo.
– Eres débil Amy… date por vencida de una vez antes de que te quedes con un brazo inservible.
– ¡Jamás!
– Si te rindes, dejare vivos a tus amigos… - Susurró.
Eso me llamo la atención.
– Así que… ¿Qué dices? – Musitó cerca de mi oreja.
– Yo… yo…
– ¡ALEJATE DE AMY!
Escuché un fuerte golpe detrás de mí. Sentí como Nazo había dejado de torcerme el brazo ya que había sido mandado a unos metros lejos, estampándose con un árbol en su camino. Me gire hacia mi izquierda y vi a un Sonic de color amarillo y de ojos rojos, flotando a mi lado.
– ¿Estás bien? – Preguntó el erizo amarillo.
– Si. Gracias.
Intuitivamente lancé la mirada hacia donde estaba Nazo, este se dirigía a gran velocidad hacia nosotros.
– ¡Sonic! ¡Cuidado! – Exclamé asustada.
Sonic inmediatamente se puso enfrente de mí, preparándose para pelear. Me moví un poco hacia la derecha para poder ver bien al erizo blanco. Estaba muy cerca, pero antes de que pudiera llegar con nosotros, otro erizo amarillo apareció a su lado, golpeándolo fuertemente en el rostro, siendo mandado lejos de nosotros nuevamente.
Aquel erizo se volteó hacia nosotros, ahí fue cuando me di cuenta de que se trataba de Shadow. ¿Cuándo se habían transformado? Bueno, sea como sea, me alegraba de verlos.
– Rose, será mejor que te vayas de aquí – Dijo Shadow, acercándose hacia nosotros.
– ¡Claro que no! ¡Yo me quedo a ayudarlos! – Dije casi gritando.
– No es necesario – Respondió Shadow.
– Aun así me quedaré.
– ¡Haz lo que te digo y vete! – Gritó el erizo amarillo de franjas rojas.
– ¡Pues yo…!
– Amy… – Habló Sonic, interrumpiéndome –…No es el momento para esto. Haz lo que te dice.
– Pero… Sonic…
– Estaremos bien. Entre nosotros dos nos encargaremos de Nazo. Sera mejor que lleven al hospital a Rouge – Dijo el erizo previamente azul, observando a lo lejos como se levantaba el erizo antes mencionado – No te preocupes por nosotros, todo estará bien.
Tome la mano de ambos erizos, obligándolos a que descendieran hasta tocar el suelo con sus pies. Me acerqué a Sonic y le di un beso en la mejilla, lo mismo hice con Shadow. Les deseé buena suerte antes de correr hacia los demás. No supe porque hice eso, comúnmente se hace ese gesto cuando uno se despide de alguien pero… seguramente solo pasarían unos cuantos minutos –O tal vez un par de horas– para que ambos erizos vencieran a Nazo, luego todo regresaría a la normalidad, ¿Verdad?
Al llegar con los demás, les dije que Sonic y Shadow se encargarían de Nazo y que debíamos salir de la isla para llevar a Rouge al hospital. Todos asintieron. Dirigí mi mirada a la murciélaga que se encontraba sentada en el suelo y la vi un poco más calmada, pero gotas cristalizadas aun seguían saliendo de sus ojos. Knuckles la levantó con sumo cuidado y la colocó en sus brazos.
– Tails, lleva a Knuckles y Rouge en la nave para que lleguen más rápido al hospital – Ordené.
– Tengo malas noticias Amy. El Tornado fue destruido cuando Nazo creó ese cráter – Dijo el zorro de dos colas.
Perfecto… ¡Simplemente perfecto! ¿Ahora como se supone que saldríamos de ahí?
– ¿Ahora qué haremos? – Pregunté en general.
– Los que pueden volar podrían llevarnos – Comentó Espio.
Una especie de estallido sonó en el aire. Todos dirigimos la mirada hacia arriba y vimos como Sonic caía del cielo mientras que Shadow y Nazo se repartían una serie de golpes y patadas. Sonic logró mantenerse en el aire antes de chocar con el suelo y voló en ayuda del erizo amarillo.
– Suena bien pero primero alejémonos de aquí – Recomendó Vector.
Y haciéndole caso, todos comenzamos a correr a la dirección opuesta de la batalla, alejándonos más y más con cada paso que dábamos.
Después de pasar el bosque que rodeaba el altar de la Master Emerald, llegamos a la orilla de la isla. Cream tomo la mano de Sonia y la mía antes de que saltáramos. Gracias al cielo pudo aguantar el peso de ambas, pues comenzó a volar con sus orejas sin dificultad alguna. Tails hizo lo mismo con Vector y Manic, también logrando volar sin ningún problema. Charmy tomó ambas manos de Espio antes de volar para llegar al nivel donde nos encontrábamos nosotros. Knuckles le había pedido a Rouge que se sostuviera en su espalda mientras él intentaba planear.
Al final logramos salir de la isla salvos y… algo sanos, y llegamos a Mystic Ruins.
El equidna volvió a tomar a la murciélaga en ambos brazos y comenzamos a correr por el bosque, siendo Tails y Cream quienes nos guiaban por el lugar ya que era sencillo perderse ahí.
– Iremos a mi antiguo taller por el Tornado –Dijo el zorro amarillo.
– ¿Que no lo habían destruido? – Preguntó Charmy
– Si, pero había hecho un segundo Tornado y lo deje en ese taller en caso de emergencias.
– Mejor prevenir que lamentar, ¿Cierto? – Dijo Sonia
– Hehe… Pues sí.
Cream y Tails se detuvieron repentinamente al ver como un rayo blanco salió de la nada, cortando su camino. Los arboles que habían sido tocados por aquel rayo comenzaron a quemarse.
– ¡¿Pero qué? – Gritó Knuckles.
– Na ah. ¿A dónde creen que van?
Todos nos paralizamos. ¡Nazo se encontraba enfrente de nosotros!
– ¿Cómo es que tu…? – Musité sin completa la pregunta, retrocediendo un poco.
– ¿Qué cómo es que yo estoy aquí y tus amiguitos no? Quizás esto te responda la pregunta.
Lanzó unas cosas al suelo. Me acerqué con cuidado y vi un par de brazaletes y de hebillas de color dorado. Lo primero que se me vino a la mente fueron imágenes de Shadow y Sonic. Me acerqué más y los tomé con ambas manos. Cerré los ojos y comencé a llorar. ¿Qué les había ocurrido?
– ¡¿Qué les hiciste? – Pregunté furiosa.
– Esos dos no fueron rivales para mí, así que me deshice de ellos – Dijo de forma burlona, cosa que me enfureció aun más.
– ¡Desearas no haber nacido! – Grité, llorando a un mas, no solo por tristeza, sino por la ira que sentía hacia tal repugnante ser.
– Espera… – Dijo Manic.
– Nosotros nos encargaremos de este sujeto – Dijo Sonia, quien tenía lágrimas en los ojos.
– Vengaremos la muerte de nuestro hermano y de Shadow – Dijo el erizo verde, tratando de aguantar que las lagrimas salieran de sus ojos.
– ¡Pero ustedes solos no podrán! – Dije preocupada.
– Nosotros nos quedaremos con ellos para ayudarlos –Dijo Vector.
– ¿Enserio? – Pregunto Charmy, quien recibió miradas amenazantes de parte de sus compañeros de trabajo – Quiero decir… ¡Claro!
Una risa espeluznante salió de la garganta del erizo blanco. ¿Qué era tan gracioso?
– Es una pena que tantas vidas inocentes se cobren el día de hoy, pero si así lo quieren no los detendré.
Manic y Sonia invocaron sus instrumentos nuevamente y se prepararon para pelear.
– ¡Váyanse! –Ordenó el erizo baterista.
Y así fue. Tails, Cream, Knuckles, Rouge y yo nos alejamos del lugar. No dejaba de sentirme culpable de lo que ocurría. Sentía que por mi culpa murieron Sonic y Shadow, y ahora quien sabe quien moriría y quién no.
Era una pesadilla… ¡Debe de ser una pesadilla! Y tenía que despertar lo más pronto posible. Pellizqué mi brazo lo más fuerte que pude, pero en vez de despertarme, lo que sentí fue dolor. Seguí llorando. Me sentía inútil.
Observe a los demás, ellos igualmente estaban llorando, a excepción de Knuckles, quien quería mostrarse fuerte en aquella situación, pero claramente se podían ver sus ojos quebradizos.
Seguimos corriendo lo más rápido que podíamos, pero hubo momentos donde tuvimos que parar, Tails era el único que conocía mejor el lugar, pero por causa de miedo que sentía en ese momento, dudaba qué camino tomar.
Nos pusimos en marcha cuando Tails había decidido el camino que debíamos tomar, pero poco después un rayo blanco había interrumpido nuestro camino nuevamente. Deseaba que se tratara de un dejavú y que si miraba a mí alrededor vería a Manic, Sonia y al Team Chaotix… pero no fue así.
El erizo blanco estaba de nuevo enfrente de nosotros, pero esta vez él tenía algunas manchas rojas en su cuerpo.
– Les gusta ponerlo de la manera difícil, ¿Cierto? – Dijo antes de reír frenéticamente.
– ¡Maldito! – Gritó Knuckles.
Vi como él ponía a Rouge de pie para después caminar hacia aquel erizo, pero ella lo detuvo.
– No te atrevas – Le pidió.
– Lo siento Rouge, pero ahora es mi turno de intentar detenerlo.
– Déjame ayudarte en ese caso.
– No. Estas lastimada, debes ir a un hospital – Le ordenó.
– ¡Knuckles! ¡No por favor! Yo… te necesito… – Susurró, bajando la mirada.
El equidna la tomó del rostro con ambas manos para obligarla a verlo. Un corto beso en los labios fue lo que recibió la murciélaga.
– Se que eres una chica fuerte… y te pido que lo demuestres ahora – Dijo Knuckles.
– E-está bien – Dijo Rouge, tratando de no llorar.
Rouge y yo comenzamos a correr, pero me detuve al ver que ni Cream ni Tails nos seguían.
– ¡Vamos Tails! ¡Debemos irnos! – Dijo Cream.
– Lo siento Cream, pero yo me quedo – Dijo entre lágrimas – Ya me canse de correr y no hacer nada, además, Knuckles necesitara ayuda.
– Pero…
–Nos vemos luego Cream –Dijo antes de volar hacia el erizo blanco.
– ¡Tails! – Gritó.
Corrí hacia ella y la tomé de la mano. Debíamos salir de ahí lo antes posible.
No debí haber dejado que sucediera todo eso. De los doce que éramos, ahora solo quedábamos tres. Siete estaban muertos y dos seguían intentando detener a aquel malévolo ser. ¿Cómo derrotarlo? Todos tienen un punto débil… ¿Pero como descubrir el suyo? ¿Qué tal si Nazo era perfecto? Nadie había podido vencer a Sonic o a Shadow y mucho menos cuando ambos peleaban juntos, ni Eggman ni Black Doom… Ni Chaos ni Dark Gaia… ¡NADIE! Pero esta historia ha dado un giro de 180 grados, ahora hay un gran cambio que ninguno hubiese deseado.
Me gustaría morir yo primero antes de ver caer a otro de mis amigos…
Una luz cegadora en frente de nosotras nos hizo detenernos. Cerramos los ojos esperando el momento que aquella cosa dejara de emitir tal luz. Cuando esto ocurrió abrimos los ojos. Deseé no haberlo hecho.
– Sorpresa – Dijo, riéndose de nuestras expresiones de miedo.
– ¡¿Qué has hecho con Knuckles? – Gritó la murciélaga blanca.
– No te gustara saber – Sonrió.
Rouge comenzó a llorar. Dirigió una mirada amenazante al erizo antes de lanzarse contra él. Nazo esquivó sin problemas cada uno de los golpes que la murciélaga intentaba propinarle.
Observé como una energía blanca rodeaba el brazo derecho del erizo mientras sonreía siniestramente. Intenté advertirle a Rouge sobre eso, pero fue demasiado tarde… Nazo la había… cortado por la mitad con aquella energía. Su sangre había manchado parte de mi ropa y rostro. Quede inmóvil. Jamás en mi vida había visto algo así… Cream gritó histéricamente, haciéndome salir de mi trance.
– ¿Quién sigue? – Preguntó Nazo.
Corrí hacia Cream y la tomé del brazo. Le dije que corriera lo más rápido que podía, pero ella parecía estar en otro mundo. Sus ojos habían perdido brillo y todo el tiempo estuvo mirando un punto muerto.
– No escaparan – Dijo el erizo, apareciendo enfrente de nosotras.
Cerré los ojos y espere a que el fin llegara, pero el grito de mi amiga me hizo abrirlos.
– ¡Amy! – Gritó.
Me gire hacia ella y vi como un rayo la atravesaba por el estomago, acabando con su corta vida en un instante.
– ¡Cream! ¡NO! – Grité con todas mis fuerzas, cayendo en el suelo de rodillas.
Ya todo había terminado, todos mis amigos estaban muertos… y la siguiente en morir era yo. Sentí como pequeñas gotas de agua mojaban de poco a poco mi cuerpo. Había comenzado a llover, pero para mí era el cielo llorando por la muerte de sus héroes.
– ¿Por qué?... – Susurré, volteando a verlo – ¿Por qué lo haces?
Nazo ignoró mi pregunta. Se acercó con paso lento hacia a mí y se preparó para dar un último golpe.
– ¡Adiós, Amy Rose!
Pero en vez de que recibiera yo el golpe, Nazo fue quien lo recibió, por parte de alguien que ni yo me lo esperaba.
– ¡¿Qué demonios pensabas, Rose? – Dijo la ardilla café – ¿Te ibas a rendir así de fácil?
– Ya no hay nada que me importe Sally, todos han muerto…
– Lo sé… – Dijo, evitando ver el cuerpo de Cream, quien se encontraba a un lado mío –Pero ahora debes de luchar por ellos.
– Todo esto sucedió por mi culpa – Esas palabras rondaban por mi cabeza. Eran en lo único que pensaba – Si no los hubiese involucrado en esto, ninguno de ellos estaría muerto –Susurré – Es mi culpa… ¡Es mi maldita culpa!
Un fuerte dolor en mi cachete izquierdo fue lo que sentí. Toqué mi mejilla lastimada, comenzaba a arderme un poco. Sally me jaló de mi blusa, levantándome y obligándome a verla a los ojos.
– ¿Crees que a Sonic le daría gusto verte tirar la toalla así de fácil?
Lagrimas comenzaron a salir de sus ojos. Recordar que aquel erizo ahora no estaba en este mundo debe ser muy doloroso para ella al igual que para mí.
Repasé si pregunta en mi mente. Tenía razón. Debía seguir luchando, por ellos y por mí.
– Espero que se hayan despedido una a la otra, ¡Ya que este día será su fin! – Dijo Nazo, levantándose del suelo.
– ¿Cuento contigo? – Preguntó Sally
– Claro – Dije, invocando mi martillo.
Ambas nos separamos y corrimos hacia él. Ella a la derecha y yo a la izquierda. Sally fue la primera en atacar, trató de darle una patada pero él la detuvo a tiempo, poco después la mandó lejos de él. Aproveché su distracción y me acerqué a golpearle. Justo en el blanco, literalmente. Logré golpearlo por la espalda, mandándolo a volar unos cuantos metros. Me dirigí hacia Sally, quien parecía estar herida.
– ¿Estás bien? – Pregunté preocupada.
– Si. Si – Dijo levantándose – Solo una simple cortadita en el brazo, es todo.
Escuchamos un ruido. Ambas dirigimos nuestra mirada hacia el erizo blanco y vimos como este lanzaba un rayo blanco. Empuje a mi compañera hacia atrás con mi martillo, siendo este destruido por aquel poder.
– Gracias por salvarme – Dijo levantándose nuevamente.
– Aun no me lo agradezcas – Dije, recogiendo lo poco que quedó de mi Piko Piko.
– Espero que no sigas dependiendo de tu martillo.
Sonreí nerviosamente.
– Por supuesto que no.
Dirigimos nuestra mirada otra vez hacia el enemigo. Esta vez fue él quien se dirigió a nosotras. Trató de golpearme, pero pude esquivar el ataque al agacharme. Le di un golpe en la mandíbula, mandándolo un par de metros hacia el cielo. Sally salto y le dio una patada, lanzándolo al suelo.
Ambas corrimos hacia él, debíamos sacar algo de ventaja mientras estaba desorientado.
Sally llegó primero que yo. Ella le dio una ráfaga de patadas y golpes, todos acertándole al erizo quien solo podía retroceder de poco en poco. Con una fuerte patada, lanzó al erizo blanco hacia mí, y antes de que su cuerpo tocara el suelo, comencé a darle una serie de golpes. Quería descargar toda la ira que tenía acumulada en él, quería que sufriera, que deseara no haber existido, que deseara no haber matado a mis amigos, ¡Que deseara no haberme conocido!
Al igual como lo hizo Sally, de una patada se lo mande a ella, siendo así su turno de cobrar venganza. Nazo seguía sin poder hacer algo, no podía defenderse. Después de unos segundos, Sally lo mandó nuevamente hacia mí. Salte hacia él y acumulé toda mi energía en la siguiente patada. Cuando ya estaba debajo de mí, lo pateé con tal fuerza en el pecho que escuche claramente como sus costillas se habían roto.
Cayó derrotado en el suelo.
Cuando mis pies tocaron el suelo, corrí hacia el erizo caído. Sangre se acumulaba en su boca. Se estaba ahogando. Se ahogaba ahora en su propia sangre mientras yo lo veía con una sonrisa en la boca. Finalmente se había hecho justicia.
– Vámonos Amy, ya no hay nada que hacer aquí – Dijo Sally, tomándome del hombro.
– Esta bien… –Musité.
Empezamos a retirarnos del lugar. Comencé a llorar… esta vez eran lagrimas de felicidad. Habíamos ganado. Vengamos la muerte de nuestros seres queridos con éxito.
Me gire hacia Nazo para verlo una última vez…
– No… No… ¡NO! – Grité histérica.
– ¿Qué te sucede? – Pregunto Sally, parecía estar preocupada.
Apunte temblando hacia el lugar donde habíamos dejado a Nazo… pero este no estaba ahí.
– ¡NO! – Gritó Sally, corriendo hacia el lugar indicado – ¡Esto no está ocurriendo! ¡¿Dónde está…?
Vi una luz blanca pasando enfrente de la ardilla de forma extremadamente rápida y escuché algo parecido a un corte.
Sally se detuvo poco antes de caer de rodillas y vi como su cabeza caía hacia su lado izquierdo. No pude gritar, tampoco pude moverme, solo sentí como su sangre llegaba hasta mi lugar, manchándome de pies a cabeza.
– Suerte para la próxima – Escuché detrás de mí.
Cerré los ojos con fuerza.
Todo quedo en silencio.
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Enfrentamiento (Pt 3)
Sonic se acercó al cráter con mucho cuidado. Silbó impresionado.
– ¡Vaya, me han dejado con el ojo cuadrado!
Todos los demás nos aproximamos al gran agujero en el suelo, viendo puras rocas cubriendo el cuerpo del erizo blanco.
– Fue pan comido – Dijo Manic.
– Y hablando de comer, ¿No dijeron que había una fiesta esperando en casa de Tails? – Preguntó Vector, siendo callado por todos los que se encontraban a su alrededor.
Reí sin querer ante tal acción de parte de mis amigos.
– Parece que al final de todo no necesitaremos las esmeraldas – Comentó Knuckles. Podía apreciarse en su tono de voz algo desanimado.
– ¿No te bastó con la paliza que te dio? – Preguntó Sonia, tratando de no reírse pero fallando en el intento por culpa de una divertida mueca de parte del equidna.
– ¡Oye erecita! ¡No puedes andar por ahí molestando a Knuckles! – Gruño Rouge, dejando impresionado al recién nombrado - Ese es mi trabajo, ¿verdad Knucky?
– Cállate murciélago – Dijo molesto.
La mayoría de nosotros comenzamos a reír. Casi siempre era divertido ver como Knuckles y Rouge peleaban por cosas realmente tontas.
Sentí mi oreja derecha moverse como dos pequeños golpecitos. Giré la mirada hacia el cráter y me acerque. Tenía la sensación de que algo sucedería y realmente no quería saber que era.
Un rayo blanco salió disparado desde las rocas que se encontraban dentro del cráter. Miré a quien se dirigía el ataque y grité.
– ¡Cuidado! ¡Knuckles!
El equidna observó aquel ataque. Rouge reaccionó antes que él y se le lanzó encima para quitarlo del camino, pero su acción tuvo una consecuencia; Aquel rayo lo recibió su ala izquierda, quedando así casi destrozada.
La murciélaga comenzó a gritar y a llorar de dolor. Knuckles trató de calmarla, al igual que Shadow, pero les fue imposible, aquel dolor seguramente era insoportable. Comencé a llorar, se podría decir que sentía el dolor por el que estaba pasando Rouge, y lo peor de todo es que no podía hacer nada para ayudarla. Observé como Cream también había comenzado a llorar. Me preocupé por ella ya que eso no era algo que debería haber visto una niña de su edad, ni siquiera supe el porqué la habían involucrado en esto, era muy joven para estas misiones.
– ¡Aléjate de ahí Amy! – Gritó Sonic.
Me giré nuevamente al cráter. Nazo estaba flotando encima de las rocas que lo habían enterrado. Empecé a retroceder cuando noté que él se acercaba a mí.
– ¿Creíste que seria sencillo deshacerse de mí?
– ¡No te me acerques! – Ordené, sacando mi martillo Piko Piko.
– ¿O qué? – Dijo desapareciendo de mi vista.
Miré hacia todos los lados tratando de localizarlo, pero no había rastro de él.
Sentí una mano tomándome del brazo para después torcérmelo por la espalda. Grité y dejé caer el martillo. Gritaba cada vez más fuerte al sentir como me torcía aun más el brazo.
– Eres débil Amy… date por vencida de una vez antes de que te quedes con un brazo inservible.
– ¡Jamás!
– Si te rindes, dejare vivos a tus amigos… - Susurró.
Eso me llamo la atención.
– Así que… ¿Qué dices? – Musitó cerca de mi oreja.
– Yo… yo…
– ¡ALEJATE DE AMY!
Escuché un fuerte golpe detrás de mí. Sentí como Nazo había dejado de torcerme el brazo ya que había sido mandado a unos metros lejos, estampándose con un árbol en su camino. Me gire hacia mi izquierda y vi a un Sonic de color amarillo y de ojos rojos, flotando a mi lado.
– ¿Estás bien? – Preguntó el erizo amarillo.
– Si. Gracias.
Intuitivamente lancé la mirada hacia donde estaba Nazo, este se dirigía a gran velocidad hacia nosotros.
– ¡Sonic! ¡Cuidado! – Exclamé asustada.
Sonic inmediatamente se puso enfrente de mí, preparándose para pelear. Me moví un poco hacia la derecha para poder ver bien al erizo blanco. Estaba muy cerca, pero antes de que pudiera llegar con nosotros, otro erizo amarillo apareció a su lado, golpeándolo fuertemente en el rostro, siendo mandado lejos de nosotros nuevamente.
Aquel erizo se volteó hacia nosotros, ahí fue cuando me di cuenta de que se trataba de Shadow. ¿Cuándo se habían transformado? Bueno, sea como sea, me alegraba de verlos.
– Rose, será mejor que te vayas de aquí – Dijo Shadow, acercándose hacia nosotros.
– ¡Claro que no! ¡Yo me quedo a ayudarlos! – Dije casi gritando.
– No es necesario – Respondió Shadow.
– Aun así me quedaré.
– ¡Haz lo que te digo y vete! – Gritó el erizo amarillo de franjas rojas.
– ¡Pues yo…!
– Amy… – Habló Sonic, interrumpiéndome –…No es el momento para esto. Haz lo que te dice.
– Pero… Sonic…
– Estaremos bien. Entre nosotros dos nos encargaremos de Nazo. Sera mejor que lleven al hospital a Rouge – Dijo el erizo previamente azul, observando a lo lejos como se levantaba el erizo antes mencionado – No te preocupes por nosotros, todo estará bien.
Tome la mano de ambos erizos, obligándolos a que descendieran hasta tocar el suelo con sus pies. Me acerqué a Sonic y le di un beso en la mejilla, lo mismo hice con Shadow. Les deseé buena suerte antes de correr hacia los demás. No supe porque hice eso, comúnmente se hace ese gesto cuando uno se despide de alguien pero… seguramente solo pasarían unos cuantos minutos –O tal vez un par de horas– para que ambos erizos vencieran a Nazo, luego todo regresaría a la normalidad, ¿Verdad?
Al llegar con los demás, les dije que Sonic y Shadow se encargarían de Nazo y que debíamos salir de la isla para llevar a Rouge al hospital. Todos asintieron. Dirigí mi mirada a la murciélaga que se encontraba sentada en el suelo y la vi un poco más calmada, pero gotas cristalizadas aun seguían saliendo de sus ojos. Knuckles la levantó con sumo cuidado y la colocó en sus brazos.
– Tails, lleva a Knuckles y Rouge en la nave para que lleguen más rápido al hospital – Ordené.
– Tengo malas noticias Amy. El Tornado fue destruido cuando Nazo creó ese cráter – Dijo el zorro de dos colas.
Perfecto… ¡Simplemente perfecto! ¿Ahora como se supone que saldríamos de ahí?
– ¿Ahora qué haremos? – Pregunté en general.
– Los que pueden volar podrían llevarnos – Comentó Espio.
Una especie de estallido sonó en el aire. Todos dirigimos la mirada hacia arriba y vimos como Sonic caía del cielo mientras que Shadow y Nazo se repartían una serie de golpes y patadas. Sonic logró mantenerse en el aire antes de chocar con el suelo y voló en ayuda del erizo amarillo.
– Suena bien pero primero alejémonos de aquí – Recomendó Vector.
Y haciéndole caso, todos comenzamos a correr a la dirección opuesta de la batalla, alejándonos más y más con cada paso que dábamos.
Después de pasar el bosque que rodeaba el altar de la Master Emerald, llegamos a la orilla de la isla. Cream tomo la mano de Sonia y la mía antes de que saltáramos. Gracias al cielo pudo aguantar el peso de ambas, pues comenzó a volar con sus orejas sin dificultad alguna. Tails hizo lo mismo con Vector y Manic, también logrando volar sin ningún problema. Charmy tomó ambas manos de Espio antes de volar para llegar al nivel donde nos encontrábamos nosotros. Knuckles le había pedido a Rouge que se sostuviera en su espalda mientras él intentaba planear.
Al final logramos salir de la isla salvos y… algo sanos, y llegamos a Mystic Ruins.
El equidna volvió a tomar a la murciélaga en ambos brazos y comenzamos a correr por el bosque, siendo Tails y Cream quienes nos guiaban por el lugar ya que era sencillo perderse ahí.
– Iremos a mi antiguo taller por el Tornado –Dijo el zorro amarillo.
– ¿Que no lo habían destruido? – Preguntó Charmy
– Si, pero había hecho un segundo Tornado y lo deje en ese taller en caso de emergencias.
– Mejor prevenir que lamentar, ¿Cierto? – Dijo Sonia
– Hehe… Pues sí.
Cream y Tails se detuvieron repentinamente al ver como un rayo blanco salió de la nada, cortando su camino. Los arboles que habían sido tocados por aquel rayo comenzaron a quemarse.
– ¡¿Pero qué? – Gritó Knuckles.
– Na ah. ¿A dónde creen que van?
Todos nos paralizamos. ¡Nazo se encontraba enfrente de nosotros!
– ¿Cómo es que tu…? – Musité sin completa la pregunta, retrocediendo un poco.
– ¿Qué cómo es que yo estoy aquí y tus amiguitos no? Quizás esto te responda la pregunta.
Lanzó unas cosas al suelo. Me acerqué con cuidado y vi un par de brazaletes y de hebillas de color dorado. Lo primero que se me vino a la mente fueron imágenes de Shadow y Sonic. Me acerqué más y los tomé con ambas manos. Cerré los ojos y comencé a llorar. ¿Qué les había ocurrido?
– ¡¿Qué les hiciste? – Pregunté furiosa.
– Esos dos no fueron rivales para mí, así que me deshice de ellos – Dijo de forma burlona, cosa que me enfureció aun más.
– ¡Desearas no haber nacido! – Grité, llorando a un mas, no solo por tristeza, sino por la ira que sentía hacia tal repugnante ser.
– Espera… – Dijo Manic.
– Nosotros nos encargaremos de este sujeto – Dijo Sonia, quien tenía lágrimas en los ojos.
– Vengaremos la muerte de nuestro hermano y de Shadow – Dijo el erizo verde, tratando de aguantar que las lagrimas salieran de sus ojos.
– ¡Pero ustedes solos no podrán! – Dije preocupada.
– Nosotros nos quedaremos con ellos para ayudarlos –Dijo Vector.
– ¿Enserio? – Pregunto Charmy, quien recibió miradas amenazantes de parte de sus compañeros de trabajo – Quiero decir… ¡Claro!
Una risa espeluznante salió de la garganta del erizo blanco. ¿Qué era tan gracioso?
– Es una pena que tantas vidas inocentes se cobren el día de hoy, pero si así lo quieren no los detendré.
Manic y Sonia invocaron sus instrumentos nuevamente y se prepararon para pelear.
– ¡Váyanse! –Ordenó el erizo baterista.
Y así fue. Tails, Cream, Knuckles, Rouge y yo nos alejamos del lugar. No dejaba de sentirme culpable de lo que ocurría. Sentía que por mi culpa murieron Sonic y Shadow, y ahora quien sabe quien moriría y quién no.
Era una pesadilla… ¡Debe de ser una pesadilla! Y tenía que despertar lo más pronto posible. Pellizqué mi brazo lo más fuerte que pude, pero en vez de despertarme, lo que sentí fue dolor. Seguí llorando. Me sentía inútil.
Observe a los demás, ellos igualmente estaban llorando, a excepción de Knuckles, quien quería mostrarse fuerte en aquella situación, pero claramente se podían ver sus ojos quebradizos.
Seguimos corriendo lo más rápido que podíamos, pero hubo momentos donde tuvimos que parar, Tails era el único que conocía mejor el lugar, pero por causa de miedo que sentía en ese momento, dudaba qué camino tomar.
Nos pusimos en marcha cuando Tails había decidido el camino que debíamos tomar, pero poco después un rayo blanco había interrumpido nuestro camino nuevamente. Deseaba que se tratara de un dejavú y que si miraba a mí alrededor vería a Manic, Sonia y al Team Chaotix… pero no fue así.
El erizo blanco estaba de nuevo enfrente de nosotros, pero esta vez él tenía algunas manchas rojas en su cuerpo.
– Les gusta ponerlo de la manera difícil, ¿Cierto? – Dijo antes de reír frenéticamente.
– ¡Maldito! – Gritó Knuckles.
Vi como él ponía a Rouge de pie para después caminar hacia aquel erizo, pero ella lo detuvo.
– No te atrevas – Le pidió.
– Lo siento Rouge, pero ahora es mi turno de intentar detenerlo.
– Déjame ayudarte en ese caso.
– No. Estas lastimada, debes ir a un hospital – Le ordenó.
– ¡Knuckles! ¡No por favor! Yo… te necesito… – Susurró, bajando la mirada.
El equidna la tomó del rostro con ambas manos para obligarla a verlo. Un corto beso en los labios fue lo que recibió la murciélaga.
– Se que eres una chica fuerte… y te pido que lo demuestres ahora – Dijo Knuckles.
– E-está bien – Dijo Rouge, tratando de no llorar.
Rouge y yo comenzamos a correr, pero me detuve al ver que ni Cream ni Tails nos seguían.
– ¡Vamos Tails! ¡Debemos irnos! – Dijo Cream.
– Lo siento Cream, pero yo me quedo – Dijo entre lágrimas – Ya me canse de correr y no hacer nada, además, Knuckles necesitara ayuda.
– Pero…
–Nos vemos luego Cream –Dijo antes de volar hacia el erizo blanco.
– ¡Tails! – Gritó.
Corrí hacia ella y la tomé de la mano. Debíamos salir de ahí lo antes posible.
No debí haber dejado que sucediera todo eso. De los doce que éramos, ahora solo quedábamos tres. Siete estaban muertos y dos seguían intentando detener a aquel malévolo ser. ¿Cómo derrotarlo? Todos tienen un punto débil… ¿Pero como descubrir el suyo? ¿Qué tal si Nazo era perfecto? Nadie había podido vencer a Sonic o a Shadow y mucho menos cuando ambos peleaban juntos, ni Eggman ni Black Doom… Ni Chaos ni Dark Gaia… ¡NADIE! Pero esta historia ha dado un giro de 180 grados, ahora hay un gran cambio que ninguno hubiese deseado.
Me gustaría morir yo primero antes de ver caer a otro de mis amigos…
Una luz cegadora en frente de nosotras nos hizo detenernos. Cerramos los ojos esperando el momento que aquella cosa dejara de emitir tal luz. Cuando esto ocurrió abrimos los ojos. Deseé no haberlo hecho.
– Sorpresa – Dijo, riéndose de nuestras expresiones de miedo.
– ¡¿Qué has hecho con Knuckles? – Gritó la murciélaga blanca.
– No te gustara saber – Sonrió.
Rouge comenzó a llorar. Dirigió una mirada amenazante al erizo antes de lanzarse contra él. Nazo esquivó sin problemas cada uno de los golpes que la murciélaga intentaba propinarle.
Observé como una energía blanca rodeaba el brazo derecho del erizo mientras sonreía siniestramente. Intenté advertirle a Rouge sobre eso, pero fue demasiado tarde… Nazo la había… cortado por la mitad con aquella energía. Su sangre había manchado parte de mi ropa y rostro. Quede inmóvil. Jamás en mi vida había visto algo así… Cream gritó histéricamente, haciéndome salir de mi trance.
– ¿Quién sigue? – Preguntó Nazo.
Corrí hacia Cream y la tomé del brazo. Le dije que corriera lo más rápido que podía, pero ella parecía estar en otro mundo. Sus ojos habían perdido brillo y todo el tiempo estuvo mirando un punto muerto.
– No escaparan – Dijo el erizo, apareciendo enfrente de nosotras.
Cerré los ojos y espere a que el fin llegara, pero el grito de mi amiga me hizo abrirlos.
– ¡Amy! – Gritó.
Me gire hacia ella y vi como un rayo la atravesaba por el estomago, acabando con su corta vida en un instante.
– ¡Cream! ¡NO! – Grité con todas mis fuerzas, cayendo en el suelo de rodillas.
Ya todo había terminado, todos mis amigos estaban muertos… y la siguiente en morir era yo. Sentí como pequeñas gotas de agua mojaban de poco a poco mi cuerpo. Había comenzado a llover, pero para mí era el cielo llorando por la muerte de sus héroes.
– ¿Por qué?... – Susurré, volteando a verlo – ¿Por qué lo haces?
Nazo ignoró mi pregunta. Se acercó con paso lento hacia a mí y se preparó para dar un último golpe.
– ¡Adiós, Amy Rose!
Pero en vez de que recibiera yo el golpe, Nazo fue quien lo recibió, por parte de alguien que ni yo me lo esperaba.
– ¡¿Qué demonios pensabas, Rose? – Dijo la ardilla café – ¿Te ibas a rendir así de fácil?
– Ya no hay nada que me importe Sally, todos han muerto…
– Lo sé… – Dijo, evitando ver el cuerpo de Cream, quien se encontraba a un lado mío –Pero ahora debes de luchar por ellos.
– Todo esto sucedió por mi culpa – Esas palabras rondaban por mi cabeza. Eran en lo único que pensaba – Si no los hubiese involucrado en esto, ninguno de ellos estaría muerto –Susurré – Es mi culpa… ¡Es mi maldita culpa!
Un fuerte dolor en mi cachete izquierdo fue lo que sentí. Toqué mi mejilla lastimada, comenzaba a arderme un poco. Sally me jaló de mi blusa, levantándome y obligándome a verla a los ojos.
– ¿Crees que a Sonic le daría gusto verte tirar la toalla así de fácil?
Lagrimas comenzaron a salir de sus ojos. Recordar que aquel erizo ahora no estaba en este mundo debe ser muy doloroso para ella al igual que para mí.
Repasé si pregunta en mi mente. Tenía razón. Debía seguir luchando, por ellos y por mí.
– Espero que se hayan despedido una a la otra, ¡Ya que este día será su fin! – Dijo Nazo, levantándose del suelo.
– ¿Cuento contigo? – Preguntó Sally
– Claro – Dije, invocando mi martillo.
Ambas nos separamos y corrimos hacia él. Ella a la derecha y yo a la izquierda. Sally fue la primera en atacar, trató de darle una patada pero él la detuvo a tiempo, poco después la mandó lejos de él. Aproveché su distracción y me acerqué a golpearle. Justo en el blanco, literalmente. Logré golpearlo por la espalda, mandándolo a volar unos cuantos metros. Me dirigí hacia Sally, quien parecía estar herida.
– ¿Estás bien? – Pregunté preocupada.
– Si. Si – Dijo levantándose – Solo una simple cortadita en el brazo, es todo.
Escuchamos un ruido. Ambas dirigimos nuestra mirada hacia el erizo blanco y vimos como este lanzaba un rayo blanco. Empuje a mi compañera hacia atrás con mi martillo, siendo este destruido por aquel poder.
– Gracias por salvarme – Dijo levantándose nuevamente.
– Aun no me lo agradezcas – Dije, recogiendo lo poco que quedó de mi Piko Piko.
– Espero que no sigas dependiendo de tu martillo.
Sonreí nerviosamente.
– Por supuesto que no.
Dirigimos nuestra mirada otra vez hacia el enemigo. Esta vez fue él quien se dirigió a nosotras. Trató de golpearme, pero pude esquivar el ataque al agacharme. Le di un golpe en la mandíbula, mandándolo un par de metros hacia el cielo. Sally salto y le dio una patada, lanzándolo al suelo.
Ambas corrimos hacia él, debíamos sacar algo de ventaja mientras estaba desorientado.
Sally llegó primero que yo. Ella le dio una ráfaga de patadas y golpes, todos acertándole al erizo quien solo podía retroceder de poco en poco. Con una fuerte patada, lanzó al erizo blanco hacia mí, y antes de que su cuerpo tocara el suelo, comencé a darle una serie de golpes. Quería descargar toda la ira que tenía acumulada en él, quería que sufriera, que deseara no haber existido, que deseara no haber matado a mis amigos, ¡Que deseara no haberme conocido!
Al igual como lo hizo Sally, de una patada se lo mande a ella, siendo así su turno de cobrar venganza. Nazo seguía sin poder hacer algo, no podía defenderse. Después de unos segundos, Sally lo mandó nuevamente hacia mí. Salte hacia él y acumulé toda mi energía en la siguiente patada. Cuando ya estaba debajo de mí, lo pateé con tal fuerza en el pecho que escuche claramente como sus costillas se habían roto.
Cayó derrotado en el suelo.
Cuando mis pies tocaron el suelo, corrí hacia el erizo caído. Sangre se acumulaba en su boca. Se estaba ahogando. Se ahogaba ahora en su propia sangre mientras yo lo veía con una sonrisa en la boca. Finalmente se había hecho justicia.
– Vámonos Amy, ya no hay nada que hacer aquí – Dijo Sally, tomándome del hombro.
– Esta bien… –Musité.
Empezamos a retirarnos del lugar. Comencé a llorar… esta vez eran lagrimas de felicidad. Habíamos ganado. Vengamos la muerte de nuestros seres queridos con éxito.
Me gire hacia Nazo para verlo una última vez…
– No… No… ¡NO! – Grité histérica.
– ¿Qué te sucede? – Pregunto Sally, parecía estar preocupada.
Apunte temblando hacia el lugar donde habíamos dejado a Nazo… pero este no estaba ahí.
– ¡NO! – Gritó Sally, corriendo hacia el lugar indicado – ¡Esto no está ocurriendo! ¡¿Dónde está…?
Vi una luz blanca pasando enfrente de la ardilla de forma extremadamente rápida y escuché algo parecido a un corte.
Sally se detuvo poco antes de caer de rodillas y vi como su cabeza caía hacia su lado izquierdo. No pude gritar, tampoco pude moverme, solo sentí como su sangre llegaba hasta mi lugar, manchándome de pies a cabeza.
– Suerte para la próxima – Escuché detrás de mí.
Cerré los ojos con fuerza.
Todo quedo en silencio.
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Re: Replay
Y yo le doy un ZAS e n toa la boca a ese p*ndejin xD y lo j*di xD
Dios mio... nunca tanto gore p*ta vida xD (no entendi por segunda vez lo que dije xD)
Dios mio... nunca tanto gore p*ta vida xD (no entendi por segunda vez lo que dije xD)
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Re: Replay
Despues de que lo j*di lo dejo que un burrin, lo deje como el violin, como un p*tin, de la wea xD
XD
XD
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Re: Replay
Que quieres un burrito? pues to te dare tu rico, como la ch*ngo a ese hijo de p*ncho. la wea xD (WTF!?!?!?!??)
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Re: Replay
Realidad
Desperté. Lentamente me erguí de la cama en la que yacía dormida y miré a mí alrededor. Estaba en mi habitación. Me levanté con cierta pereza y abrí la cortina. El cielo estaba nublado, casi parecía de noche.
Me senté en la cama. ¿Cómo había llegado ahí? Lo último que recordaba era… nada.
Decidí dar un pequeño paseo, quizás para así despejar mi mente. Me cambié de ropa, una blusa de tirantes y un pantalón deportivo, ambos color rosa con blanco. Me puse mis tenis y mi diadema y salí de mi casa.
Hacia un poco de frio, pero no me moleste en regresar y buscar un abrigo. Seguí caminando por el sendero. Decidí ir a visitar a Cream, pues su casa me quedaba algo cerca.
Después de unos minutos de caminata, llegue a su casa… O lo que quedaba de ella. Me quede aterrada ante la escena. La casa de mi amiga estaba completamente destruida, lo único que quedaba de ella eran cenizas.
Regresé corriendo a mi casa. Cansada, entré a la sala y tomé el teléfono. Marqué el numero de Tails, con la esperanza de que él supiera donde estaba Cream, Cheese y Vanilla.
Comenzaba a desesperarme. El timbre sonaba pero nadie contestaba.
Colgué y marque nuevamente. Escuché como si alguien levantara el teléfono desde la otra línea.
– ¡Tails! Por fin…
– El número que usted marcó se encuentra fuera de servicio – Me interrumpió la operadora.
– ¡Demonios! – Grité, tirando aquel aparato.
Salí nuevamente de mi hogar, dirigiéndome ahora a Station Square, esperando encontrarme con alguien que conociera ahí. Corrí lo más rápido que podía. En esos momentos come me hubiese gustado ser Sonic o Shadow, quería llegar lo más rápido posible a la ciudad, pues la angustia me carcomía.
Después de unos largos minutos pude ver la ciudad a lo lejos. Deseaba descansar por un momento pero algo me decía que siguiera corriendo. Empecé a ver humo saliendo de la ciudad, eso me alarmó aun más. ¿Qué ocurría?
Llegué finalmente a la ciudad… pero lo que vi no se parecía para nada a una ciudad.
Comencé a llorar. No creía lo que veía. Los edificios estaban dañados, algunos destruidos, había cuerpos por todas partes, las calles estaban pintadas de rojo, algunas tiendas estaban siendo consumidas por el fuego, al igual que unos cuantos carros.
Avancé por aquellas calles en busca de algún sobreviviente, de alguna persona que pudiera decirme que había ocurrido pero no tuve éxito alguno.
Me dejé caer de rodillas. Estaba muy agotada por haber corrido aquel largo tramo. Estaba angustiada por no saber nada de mis amigos. Estaba aterrada al ver como había quedado esta ciudad… Un mal sueño, eso tenía que ser…
– ¡Una maldita pesadilla! – Grité, dejando correr todas aquellas lágrimas libremente.
Escuché unos pasos hacia mi izquierda. Me giré rápidamente y vi pasar lo que parecía ser una eriza. Rápidamente me levanté y la seguí.
– ¡Espera! – Pedí, viendo como huía de mí.
Corría con la poca energía que me quedaba. No quería ver a mi alrededor así que enfoqué mi mirada en aquella eriza. Por su tamaño parecía de unos siete años. Seguramente huía de mí porque estaba asustada, así que no podía culparla. Ahora lo que más quería era protegerla de cualquier cosa, pero para eso primero debía de ganarme su confianza. Sea lo que fuera que les pasara a aquellas personas no quería que le pasara a esa pequeña eriza.
Vi como tomaba el camino hacia la izquierda y la seguí. Habíamos entrado a un callejón. La pequeña eriza negra se encontraba en la esquina, observando cada movimiento que daba con sus ojos azules, en los cuales se podía ver un gran pánico. Su aspecto era terrible, su blusa, pantalón y zapatos estaban muy sucios, con manchas de sangre. Su pequeño fleco estaba alborotado. En sus brazos se podían ver pequeñas cortadas, al igual que en su rostro. Al ver a aquella eriza así me dio un gran dolor en el corazón. ¿Quién se atrevería hacerle eso a una inocente niña?
– ¡Aléjate! – Gritó la eriza.
– No te preocupes –Musité, tratando de tranquilizarla – Solo quiero ayudarte.
– Vete… – Pidió.
– No pienso dejarte aquí –Dije, tratando de acercarme a ella.
– ¡No!
Alzó sus manos y lanzo una pequeña esfera de energía morada. Logré esquivarla y vi como esta chocaba con la pared del edificio, había dejado un gran hoyo en el.
La joven eriza corrió hacia mí y me empujo hacia un lado. Logré sostener el equilibrio y dirigí la mirada a la niña, quien ahora estaba refugiada en los brazos de alguien. Me emocioné al ver a quien abrazaba.
– ¡Tails! ¡Cuánto me alegro de verte salvo! – Exclamé alegremente, acercándome a él.
Noté como unas cuantas lágrimas comenzaban a salir de sus ojos. Levanto su mano, en la cual llevaba una clase de pistola laser y me apuntó. Me detuve con cierto miedo. No planeaba dispararme… ¿verdad?
– ¿Tails? – Nombré, acercándome un poco más a él.
– Por favor… no te acerques – Dijo con una voz quebradiza.
– T-Tails… soy yo, Amy… tú amiga – Tartamudeé.
Abrazó a aquella eriza con fuerza y cerró fuertemente los ojos, aun apuntándome con aquella arma.
– ¡No volveré a caer en eso! – Gritó.
Cerré los ojos.
Escuché un disparo.
– ¡NOOO! – Grité.
Abrí los ojos lentamente y exploré a mí alrededor. Me encontraba en otro lugar… en el hospital para ser exactos. Me levanté de la cama, estaba respirando agitadamente. ¿Había sido una pesadilla?
Traté de pararme, pero un dolor en el pecho me lo impidió. Coloqué mi mano en mi pecho y al retirarla pude ver una gran mancha de sangre, esto me trajo unos recuerdos a la mente. Recordé que estábamos peleando contra un erizo blanco, contra Nazo, pero fue una pelea que no pudimos ganar… aquel erizo había matado a todos mis amigos y había acabado con mi vida tras haberme atravesado el pecho con su mano. Pero… ¿Cómo seguía viva?
– ¡Amy! – Escuché a Sonic gritar alarmado, mientras entraba a la habitación – ¿Estás bien?
Miré al erizo azulado, luego regresé la vista a mi mano, esta por alguna razón estaba limpia, sin algún rastro de sangre. Volví a ver al erizo que se encontraba cerca de la puerta, mirándome preocupado. Él había sido el primero en caer… al igual que Shadow…
– ¿Por qué estas aquí? – Pregunté en susurró, lo suficientemente alto para que me escuchara.
– Oh… Era mi turno de cuidarte – Dijo mientras colocaba ambos brazos atrás de su cabeza, evitando mi mirada.
– ¿Cuidarme?
– Si, hemos estado preocupados por ti, pues has estado inconsciente por dos días – Dijo ahora cruzándose de brazos –Lo bueno es que ya has despertado –Comentó con una sonrisa.
– ¿Qué ocurrió con el erizo blanco? – Pregunté.
– Él escapo después de dejarte inconsciente en aquel bosque.
Cerré los ojos, tratando así de concentrarme en aquellas vagas imágenes. Logré recordar mejor aquella noche lluviosa, Sonic y Knuckles se encontraban peleando contra aquel erizo. Yo me encontraba escondida, pero en un descuido mío, él me vio y fue por mí, atrapándome con uno de sus poderes. Pensé que sería mi fin, pero él no me había atrapado con la intención de asesinarme…
– Dijo que quería hacerme… una prueba… – Susurré para mí.
Puse mis manos en mi cabeza mientras cerraba con fuerza los ojos. Este comenzaba a dolerme demasiado. La oscuridad que veía comenzaba a tomar forma. El lugar era un bosque, al girarme logré ver a una segunda yo empujando a Sonic, poco después ella era atravesada por un rayo blanco. Recordé aquella noche, había pensado que había sido alguna maquina de Eggman, pero de alguna forma este recuerdo me había enseñado la verdad, y la verdad era que había sido ese erizo blanco.
Cambio la imagen, estaba en un lago, un campo de hermosas flores lo rodeaba, poco después logré divisar a un erizo azul… a Sonic, quien repentinamente abrazó a mi otra yo. Leí sus labios, había articulando un perdóname. Poco después la golpeó en la nuca, dejándola después caer pesadamente al suelo. Este comenzaba a reír mientras su aspecto cambiaba a la de aquel erizo blanco. En un abrir y cerrar de ojos el lugar había cambiado completamente. Me encontraba ahora en un sendero en el bosque, Shadow estaba inerte en un charco de sangre mientras que mi doble era acuchillada directamente en el corazón. Cerré los ojos, no quería ver más, pero al abrirlos noté que me encontraba ahora en un segundo bosque. La escena rectifico lo que ya había recordado… la escena donde él me atravesaba el pecho con su mano.
Cuatro veces… cuatro veces había sido asesinada por él… y estaba segura de que iría por la quinta. Ahora estaba segura de que esas escenas no habían sido pesadillas…
Al ver como aquella imagen se desvanecía dejándome nuevamente en la oscuridad, abrí los ojos. Bajé las manos al notar que aquel dolor se había esfumado. Busqué con la mirada a Sonic, él estaba a mi derecha, su mirada estaba llena de confusión y preocupación.
– Sonic… – Llamé.
– ¿Qué sucede?
– Necesito pedirte un favor.
– ¿Cual?
– Que me creas en lo que te diré.
Al no escuchar respuesta de él decidí continuar.
– El erizo blanco, llamado Nazo, me ha puesto en alguna clase de prueba.
– ¿Y qué es lo que debes de hacer? – Preguntó.
– Sobrevivir… En dos días él vendrá a matarme y si lo logra, volveré a repetir estos días.
El erizo ojiverde colocó una mano en mi frente. Sonrió levemente.
– Mejor descansa, tienes algo de fiebre.
– ¡No me estas escuchando! – Grité, apartando su mano de mí – ¡Estoy a unos días de ser asesinada y a ti te importa un bledo!
– Tuviste una pesadilla, eso es todo.
– ¡No! – Grité nuevamente, lagrimas comenzaban a caer de mis ojos – Al inicio también creí que era una pesadilla, pero no, todo es real. No sé cómo le esté haciendo, pero parece que él me está reviviendo a cada rato solo para matarme nuevamente – Apreté ambos puños, agarrando la sábana blanca – Por favor Sonic, no quiero morir nuevamente…
Sonic se mantuvo callado, lo único que se escuchaba en la habitación era mi llanto. Coloqué ambas manos en mi pecho y lloré aun más, sabia que él seguía sin creerme. Si quería ganar necesitaría ayuda, pero no la obtendría si no me creían.
Me puse de pie, esta vez sin sentir dolor alguno. Corrí hacia la puerta, pero la voz de Sonic me detuvo.
– ¿Qué sugieres que haga? – Preguntó.
– Que me creas y que tomes esto enserio – Contesté como pude, pues mi voz era quebradiza.
– Es que Amy, ¡Eso suena ridículo!
– Igual de ridículo fue tu historia de la ida a la era medieval – Me defendí.
– ¡Pero eso fue cierto! – Exclamó.
–Pues así como eso fue tan real para ti, esto es real para mí – No obtuve respuesta alguna – ¿Sabes? A veces la verdad puede sonar ridículo.
Abrí la puerta y salí de la habitación. Corrí por los pasillos sin importar lo borroso que veía por culpa de las lágrimas que seguían cayendo. Quería llegar a la salida lo más rápido posible.
– ¿Señorita Rose? – Escuché una voz enfrente de mí. Me detuve, tallé mis ojos y vi que se trataba de un doctor. El que me atendió en mis otras vidas, por así decirlo – ¿Qué hace corriendo por los pasillos?
Ignoré su pregunta y seguí corriendo, escuchando como gritaba mi nombre mientras me alejaba.
Vi la entrada del hospital, casi llegaba, pero el erizo que había dejado en la habitación minutos atrás ahora se encontraba bloqueándome la salida.
Me paré en seco. Respiraba agitadamente, pero poco después logre respirar tranquilamente. Observé la mirada del erizo azul, este me veía algo molesto. Evité su mirada, viendo ahora la cafetería que estaba a mi lado izquierdo.
– La última vez que nos vimos aquí… tenias un café en la mano – Dije sonriendo levemente – Lamentó habértelo tirado.
Sonic me vio sorprendido, ahora era yo la que lo veía con confusión.
– Antes de que despertaras… me dirigía a comprar uno – Respondió.
– Inconsciente y supe lo que harías, supongo que eso no cambia nada.
– Es coincidencia.
– Y si te digo que si salimos del hospital, tomamos el camino de la derecha y caminamos unos minutos pronto nos encontraremos con Rouge, ¿Qué dirías?
– Puede que te crea.
– En ese caso vamos.
Salimos del hospital y caminamos a paso lento por unos largos minutos. El camino fue silencioso, sentía como si estuviera sola. Miré para todos lados, comenzaba a creer que aquella murciélago no se presentaría, pero me calmé al verla volando a lo lejos dirigiéndose hacia nosotros.
– Ahora… me parece que preguntara algo de una cita – Susurré a Sonic, quien parecía ahora más sorprendido.
– Vaya, vaya. Miren a quienes tenemos por aquí – Dijo con un tono algo burlón mientras descendía hasta tocar tierra firme – ¿Acaso están en una cita?
Volteé a ver a Sonic, quien este se me había quedado viendo boquiabierto.
– ¿Le sucede algo? – Preguntó la murciélago.
– ¿Ahora me crees? – Le pregunte al erizo, haciendo caso omiso a la pregunta de Rouge.
Sonic suspiro largamente y asintió con la cabeza.
– ¿De qué están hablando? – Preguntó.
– Rouge, Amy está en peligro de ser asesinada –Respondió el erizo, dejando a la murciélago blanca perpleja.
– ¿Qué? –Fue lo único que pudo decir.
– Por favor Rouge, necesito tu ayuda – Supliqué.
– ¿Qué necesitas? – Preguntó algo preocupada.
– Necesito que nos ayudes a avisarles a todos que mañana se reúnan en Angel Island – Contesté.
– ¿Para qué quieres que hagamos eso? – Pregunto ahora Sonic.
– Iremos por las Chaos Emeralds y para eso necesitaremos ayuda.
– Si es para eso, puedes dejarlo en mis manos – Comentó el erizo azul.
Negué con la cabeza.
– También tengo que hablar con todos ustedes, decirles lo que paso aquella noche cuando nos enfrentamos contra Nazo. No quiero que se vuelva a repetir, no quiero que vuelvan a morir por mi culpa.
– ¿De qué me he perdido? – Preguntó Rouge – No recuerdo haber peleado con algún Nazo y sigo aquí viva.
– Dejémoslo en que vi una visión… – Dije mientras comenzaba a caminar.
Escuché los pasos de ambos atrás de mí, siguiéndome.
El camino nuevamente fue silencioso. Ninguno de los dos comentaba algo, cosa que me inquietaba. Volteaba a cada minuto para ver a ambos, pues tenía el pensamiento de que en un descuido mío, alguno de ellos sería asesinado por el erizo blanco. Miré a mis espaldas por novena vez, vi a Nazo en lugar de a Sonic. Este me sonreía siniestramente…
Grité aterrada, invoqué mi martillo y corrí a golpearlo.
– ¡Amy! – Gritó Nazo, quien ahora era nuevamente Sonic.
Me detuve en seco. Casi lo golpeaba en la cabeza pero logré desaparecer el martillo a tiempo. Baje la mirada y parpadeé un par de veces, volví a ver al erizo, quien ahora me miraba asustado.
– ¡Lo siento! ¡Lo siento! – Dije retrocediendo unos pasos – Por un momento… pensé que eras él…
Ambas miradas estaban posadas en mí. Lo último que quería era que me creyeran una loca. No estaba loca, solo extremadamente alterada.
– Te entiendo – Dijo el erizo – Sera mejor que vayas a casa a descansar – Sugirió.
– Pero… – Susurré, siendo interrumpida por él.
– No te preocupes, déjanos la tarea a nosotros. Debes descansar y relajarte un poco para que mañana puedas ir a ayudarnos a buscar la esmeraldas – Dijo sonriendo.
– Pienso lo mismo –Dijo Rouge – Obviamente estas algo asustada con aquella "visión" que tuviste, será mejor que te relajes un poco.
Sonreí nerviosamente y asentí con la cabeza.
– Nos vemos mañana – Me despedí antes de irme corriendo hacia mi hogar – No te preocupes Amy… Esta vez todo saldrá bien – Susurré para mí, sintiendo como una gran sonrisa se formaba en mis labios… – Ya lo veras.
Desperté. Lentamente me erguí de la cama en la que yacía dormida y miré a mí alrededor. Estaba en mi habitación. Me levanté con cierta pereza y abrí la cortina. El cielo estaba nublado, casi parecía de noche.
Me senté en la cama. ¿Cómo había llegado ahí? Lo último que recordaba era… nada.
Decidí dar un pequeño paseo, quizás para así despejar mi mente. Me cambié de ropa, una blusa de tirantes y un pantalón deportivo, ambos color rosa con blanco. Me puse mis tenis y mi diadema y salí de mi casa.
Hacia un poco de frio, pero no me moleste en regresar y buscar un abrigo. Seguí caminando por el sendero. Decidí ir a visitar a Cream, pues su casa me quedaba algo cerca.
Después de unos minutos de caminata, llegue a su casa… O lo que quedaba de ella. Me quede aterrada ante la escena. La casa de mi amiga estaba completamente destruida, lo único que quedaba de ella eran cenizas.
Regresé corriendo a mi casa. Cansada, entré a la sala y tomé el teléfono. Marqué el numero de Tails, con la esperanza de que él supiera donde estaba Cream, Cheese y Vanilla.
Comenzaba a desesperarme. El timbre sonaba pero nadie contestaba.
Colgué y marque nuevamente. Escuché como si alguien levantara el teléfono desde la otra línea.
– ¡Tails! Por fin…
– El número que usted marcó se encuentra fuera de servicio – Me interrumpió la operadora.
– ¡Demonios! – Grité, tirando aquel aparato.
Salí nuevamente de mi hogar, dirigiéndome ahora a Station Square, esperando encontrarme con alguien que conociera ahí. Corrí lo más rápido que podía. En esos momentos come me hubiese gustado ser Sonic o Shadow, quería llegar lo más rápido posible a la ciudad, pues la angustia me carcomía.
Después de unos largos minutos pude ver la ciudad a lo lejos. Deseaba descansar por un momento pero algo me decía que siguiera corriendo. Empecé a ver humo saliendo de la ciudad, eso me alarmó aun más. ¿Qué ocurría?
Llegué finalmente a la ciudad… pero lo que vi no se parecía para nada a una ciudad.
Comencé a llorar. No creía lo que veía. Los edificios estaban dañados, algunos destruidos, había cuerpos por todas partes, las calles estaban pintadas de rojo, algunas tiendas estaban siendo consumidas por el fuego, al igual que unos cuantos carros.
Avancé por aquellas calles en busca de algún sobreviviente, de alguna persona que pudiera decirme que había ocurrido pero no tuve éxito alguno.
Me dejé caer de rodillas. Estaba muy agotada por haber corrido aquel largo tramo. Estaba angustiada por no saber nada de mis amigos. Estaba aterrada al ver como había quedado esta ciudad… Un mal sueño, eso tenía que ser…
– ¡Una maldita pesadilla! – Grité, dejando correr todas aquellas lágrimas libremente.
Escuché unos pasos hacia mi izquierda. Me giré rápidamente y vi pasar lo que parecía ser una eriza. Rápidamente me levanté y la seguí.
– ¡Espera! – Pedí, viendo como huía de mí.
Corría con la poca energía que me quedaba. No quería ver a mi alrededor así que enfoqué mi mirada en aquella eriza. Por su tamaño parecía de unos siete años. Seguramente huía de mí porque estaba asustada, así que no podía culparla. Ahora lo que más quería era protegerla de cualquier cosa, pero para eso primero debía de ganarme su confianza. Sea lo que fuera que les pasara a aquellas personas no quería que le pasara a esa pequeña eriza.
Vi como tomaba el camino hacia la izquierda y la seguí. Habíamos entrado a un callejón. La pequeña eriza negra se encontraba en la esquina, observando cada movimiento que daba con sus ojos azules, en los cuales se podía ver un gran pánico. Su aspecto era terrible, su blusa, pantalón y zapatos estaban muy sucios, con manchas de sangre. Su pequeño fleco estaba alborotado. En sus brazos se podían ver pequeñas cortadas, al igual que en su rostro. Al ver a aquella eriza así me dio un gran dolor en el corazón. ¿Quién se atrevería hacerle eso a una inocente niña?
– ¡Aléjate! – Gritó la eriza.
– No te preocupes –Musité, tratando de tranquilizarla – Solo quiero ayudarte.
– Vete… – Pidió.
– No pienso dejarte aquí –Dije, tratando de acercarme a ella.
– ¡No!
Alzó sus manos y lanzo una pequeña esfera de energía morada. Logré esquivarla y vi como esta chocaba con la pared del edificio, había dejado un gran hoyo en el.
La joven eriza corrió hacia mí y me empujo hacia un lado. Logré sostener el equilibrio y dirigí la mirada a la niña, quien ahora estaba refugiada en los brazos de alguien. Me emocioné al ver a quien abrazaba.
– ¡Tails! ¡Cuánto me alegro de verte salvo! – Exclamé alegremente, acercándome a él.
Noté como unas cuantas lágrimas comenzaban a salir de sus ojos. Levanto su mano, en la cual llevaba una clase de pistola laser y me apuntó. Me detuve con cierto miedo. No planeaba dispararme… ¿verdad?
– ¿Tails? – Nombré, acercándome un poco más a él.
– Por favor… no te acerques – Dijo con una voz quebradiza.
– T-Tails… soy yo, Amy… tú amiga – Tartamudeé.
Abrazó a aquella eriza con fuerza y cerró fuertemente los ojos, aun apuntándome con aquella arma.
– ¡No volveré a caer en eso! – Gritó.
Cerré los ojos.
Escuché un disparo.
– ¡NOOO! – Grité.
Abrí los ojos lentamente y exploré a mí alrededor. Me encontraba en otro lugar… en el hospital para ser exactos. Me levanté de la cama, estaba respirando agitadamente. ¿Había sido una pesadilla?
Traté de pararme, pero un dolor en el pecho me lo impidió. Coloqué mi mano en mi pecho y al retirarla pude ver una gran mancha de sangre, esto me trajo unos recuerdos a la mente. Recordé que estábamos peleando contra un erizo blanco, contra Nazo, pero fue una pelea que no pudimos ganar… aquel erizo había matado a todos mis amigos y había acabado con mi vida tras haberme atravesado el pecho con su mano. Pero… ¿Cómo seguía viva?
– ¡Amy! – Escuché a Sonic gritar alarmado, mientras entraba a la habitación – ¿Estás bien?
Miré al erizo azulado, luego regresé la vista a mi mano, esta por alguna razón estaba limpia, sin algún rastro de sangre. Volví a ver al erizo que se encontraba cerca de la puerta, mirándome preocupado. Él había sido el primero en caer… al igual que Shadow…
– ¿Por qué estas aquí? – Pregunté en susurró, lo suficientemente alto para que me escuchara.
– Oh… Era mi turno de cuidarte – Dijo mientras colocaba ambos brazos atrás de su cabeza, evitando mi mirada.
– ¿Cuidarme?
– Si, hemos estado preocupados por ti, pues has estado inconsciente por dos días – Dijo ahora cruzándose de brazos –Lo bueno es que ya has despertado –Comentó con una sonrisa.
– ¿Qué ocurrió con el erizo blanco? – Pregunté.
– Él escapo después de dejarte inconsciente en aquel bosque.
Cerré los ojos, tratando así de concentrarme en aquellas vagas imágenes. Logré recordar mejor aquella noche lluviosa, Sonic y Knuckles se encontraban peleando contra aquel erizo. Yo me encontraba escondida, pero en un descuido mío, él me vio y fue por mí, atrapándome con uno de sus poderes. Pensé que sería mi fin, pero él no me había atrapado con la intención de asesinarme…
– Dijo que quería hacerme… una prueba… – Susurré para mí.
Puse mis manos en mi cabeza mientras cerraba con fuerza los ojos. Este comenzaba a dolerme demasiado. La oscuridad que veía comenzaba a tomar forma. El lugar era un bosque, al girarme logré ver a una segunda yo empujando a Sonic, poco después ella era atravesada por un rayo blanco. Recordé aquella noche, había pensado que había sido alguna maquina de Eggman, pero de alguna forma este recuerdo me había enseñado la verdad, y la verdad era que había sido ese erizo blanco.
Cambio la imagen, estaba en un lago, un campo de hermosas flores lo rodeaba, poco después logré divisar a un erizo azul… a Sonic, quien repentinamente abrazó a mi otra yo. Leí sus labios, había articulando un perdóname. Poco después la golpeó en la nuca, dejándola después caer pesadamente al suelo. Este comenzaba a reír mientras su aspecto cambiaba a la de aquel erizo blanco. En un abrir y cerrar de ojos el lugar había cambiado completamente. Me encontraba ahora en un sendero en el bosque, Shadow estaba inerte en un charco de sangre mientras que mi doble era acuchillada directamente en el corazón. Cerré los ojos, no quería ver más, pero al abrirlos noté que me encontraba ahora en un segundo bosque. La escena rectifico lo que ya había recordado… la escena donde él me atravesaba el pecho con su mano.
Cuatro veces… cuatro veces había sido asesinada por él… y estaba segura de que iría por la quinta. Ahora estaba segura de que esas escenas no habían sido pesadillas…
Al ver como aquella imagen se desvanecía dejándome nuevamente en la oscuridad, abrí los ojos. Bajé las manos al notar que aquel dolor se había esfumado. Busqué con la mirada a Sonic, él estaba a mi derecha, su mirada estaba llena de confusión y preocupación.
– Sonic… – Llamé.
– ¿Qué sucede?
– Necesito pedirte un favor.
– ¿Cual?
– Que me creas en lo que te diré.
Al no escuchar respuesta de él decidí continuar.
– El erizo blanco, llamado Nazo, me ha puesto en alguna clase de prueba.
– ¿Y qué es lo que debes de hacer? – Preguntó.
– Sobrevivir… En dos días él vendrá a matarme y si lo logra, volveré a repetir estos días.
El erizo ojiverde colocó una mano en mi frente. Sonrió levemente.
– Mejor descansa, tienes algo de fiebre.
– ¡No me estas escuchando! – Grité, apartando su mano de mí – ¡Estoy a unos días de ser asesinada y a ti te importa un bledo!
– Tuviste una pesadilla, eso es todo.
– ¡No! – Grité nuevamente, lagrimas comenzaban a caer de mis ojos – Al inicio también creí que era una pesadilla, pero no, todo es real. No sé cómo le esté haciendo, pero parece que él me está reviviendo a cada rato solo para matarme nuevamente – Apreté ambos puños, agarrando la sábana blanca – Por favor Sonic, no quiero morir nuevamente…
Sonic se mantuvo callado, lo único que se escuchaba en la habitación era mi llanto. Coloqué ambas manos en mi pecho y lloré aun más, sabia que él seguía sin creerme. Si quería ganar necesitaría ayuda, pero no la obtendría si no me creían.
Me puse de pie, esta vez sin sentir dolor alguno. Corrí hacia la puerta, pero la voz de Sonic me detuvo.
– ¿Qué sugieres que haga? – Preguntó.
– Que me creas y que tomes esto enserio – Contesté como pude, pues mi voz era quebradiza.
– Es que Amy, ¡Eso suena ridículo!
– Igual de ridículo fue tu historia de la ida a la era medieval – Me defendí.
– ¡Pero eso fue cierto! – Exclamó.
–Pues así como eso fue tan real para ti, esto es real para mí – No obtuve respuesta alguna – ¿Sabes? A veces la verdad puede sonar ridículo.
Abrí la puerta y salí de la habitación. Corrí por los pasillos sin importar lo borroso que veía por culpa de las lágrimas que seguían cayendo. Quería llegar a la salida lo más rápido posible.
– ¿Señorita Rose? – Escuché una voz enfrente de mí. Me detuve, tallé mis ojos y vi que se trataba de un doctor. El que me atendió en mis otras vidas, por así decirlo – ¿Qué hace corriendo por los pasillos?
Ignoré su pregunta y seguí corriendo, escuchando como gritaba mi nombre mientras me alejaba.
Vi la entrada del hospital, casi llegaba, pero el erizo que había dejado en la habitación minutos atrás ahora se encontraba bloqueándome la salida.
Me paré en seco. Respiraba agitadamente, pero poco después logre respirar tranquilamente. Observé la mirada del erizo azul, este me veía algo molesto. Evité su mirada, viendo ahora la cafetería que estaba a mi lado izquierdo.
– La última vez que nos vimos aquí… tenias un café en la mano – Dije sonriendo levemente – Lamentó habértelo tirado.
Sonic me vio sorprendido, ahora era yo la que lo veía con confusión.
– Antes de que despertaras… me dirigía a comprar uno – Respondió.
– Inconsciente y supe lo que harías, supongo que eso no cambia nada.
– Es coincidencia.
– Y si te digo que si salimos del hospital, tomamos el camino de la derecha y caminamos unos minutos pronto nos encontraremos con Rouge, ¿Qué dirías?
– Puede que te crea.
– En ese caso vamos.
Salimos del hospital y caminamos a paso lento por unos largos minutos. El camino fue silencioso, sentía como si estuviera sola. Miré para todos lados, comenzaba a creer que aquella murciélago no se presentaría, pero me calmé al verla volando a lo lejos dirigiéndose hacia nosotros.
– Ahora… me parece que preguntara algo de una cita – Susurré a Sonic, quien parecía ahora más sorprendido.
– Vaya, vaya. Miren a quienes tenemos por aquí – Dijo con un tono algo burlón mientras descendía hasta tocar tierra firme – ¿Acaso están en una cita?
Volteé a ver a Sonic, quien este se me había quedado viendo boquiabierto.
– ¿Le sucede algo? – Preguntó la murciélago.
– ¿Ahora me crees? – Le pregunte al erizo, haciendo caso omiso a la pregunta de Rouge.
Sonic suspiro largamente y asintió con la cabeza.
– ¿De qué están hablando? – Preguntó.
– Rouge, Amy está en peligro de ser asesinada –Respondió el erizo, dejando a la murciélago blanca perpleja.
– ¿Qué? –Fue lo único que pudo decir.
– Por favor Rouge, necesito tu ayuda – Supliqué.
– ¿Qué necesitas? – Preguntó algo preocupada.
– Necesito que nos ayudes a avisarles a todos que mañana se reúnan en Angel Island – Contesté.
– ¿Para qué quieres que hagamos eso? – Pregunto ahora Sonic.
– Iremos por las Chaos Emeralds y para eso necesitaremos ayuda.
– Si es para eso, puedes dejarlo en mis manos – Comentó el erizo azul.
Negué con la cabeza.
– También tengo que hablar con todos ustedes, decirles lo que paso aquella noche cuando nos enfrentamos contra Nazo. No quiero que se vuelva a repetir, no quiero que vuelvan a morir por mi culpa.
– ¿De qué me he perdido? – Preguntó Rouge – No recuerdo haber peleado con algún Nazo y sigo aquí viva.
– Dejémoslo en que vi una visión… – Dije mientras comenzaba a caminar.
Escuché los pasos de ambos atrás de mí, siguiéndome.
El camino nuevamente fue silencioso. Ninguno de los dos comentaba algo, cosa que me inquietaba. Volteaba a cada minuto para ver a ambos, pues tenía el pensamiento de que en un descuido mío, alguno de ellos sería asesinado por el erizo blanco. Miré a mis espaldas por novena vez, vi a Nazo en lugar de a Sonic. Este me sonreía siniestramente…
Grité aterrada, invoqué mi martillo y corrí a golpearlo.
– ¡Amy! – Gritó Nazo, quien ahora era nuevamente Sonic.
Me detuve en seco. Casi lo golpeaba en la cabeza pero logré desaparecer el martillo a tiempo. Baje la mirada y parpadeé un par de veces, volví a ver al erizo, quien ahora me miraba asustado.
– ¡Lo siento! ¡Lo siento! – Dije retrocediendo unos pasos – Por un momento… pensé que eras él…
Ambas miradas estaban posadas en mí. Lo último que quería era que me creyeran una loca. No estaba loca, solo extremadamente alterada.
– Te entiendo – Dijo el erizo – Sera mejor que vayas a casa a descansar – Sugirió.
– Pero… – Susurré, siendo interrumpida por él.
– No te preocupes, déjanos la tarea a nosotros. Debes descansar y relajarte un poco para que mañana puedas ir a ayudarnos a buscar la esmeraldas – Dijo sonriendo.
– Pienso lo mismo –Dijo Rouge – Obviamente estas algo asustada con aquella "visión" que tuviste, será mejor que te relajes un poco.
Sonreí nerviosamente y asentí con la cabeza.
– Nos vemos mañana – Me despedí antes de irme corriendo hacia mi hogar – No te preocupes Amy… Esta vez todo saldrá bien – Susurré para mí, sintiendo como una gran sonrisa se formaba en mis labios… – Ya lo veras.
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