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Dark Love :: Sonic World :: Fandom
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Re: Replay
Sip, era Nazo xD... si le habias atinado xDDD
Ya se... como me desagrada esa ardilla... ¬¬#
Ya se... como me desagrada esa ardilla... ¬¬#
_________________

Re: Replay
10. Enfrentamiento (Pt 1)
– Amy…
Abrí lentamente mis ojos. Parpadeé un par de veces y observe a mí alrededor. Lo único que podía ver era oscuridad. Me encontraba parada en medio de la nada, ¿Cómo…? ¿Cómo había llegado ahí?
– Reacciona… – Escuche nuevamente aquella voz. Parecía cansado, débil – Tienes que reaccionar.
– ¿Quién eres? ¿Dónde estás? – Pregunté, buscando con la mirada al portador de aquella voz.
– Tú no quieres… hacer esto… ¿Verdad? – Dijo entrecortado.
– ¿Hacer qué? ¿De que estas hablado?
– Tú eres más fuerte que ese… erizo blanco…
– Erizo blanco… ¿Nazo? – Pregunté en susurro - ¿Acaso sabes que quiere de mí? – Le pregunté
– No dejes que él… te…
Noté como aquella voz se hacía cada vez más débil, cosa que me alarmó ya que al parecer esa persona sabía algo de lo que sucedía.
– ¿No deje que él qué? – Pregunté, con la esperanza de que me contestara, cosa que no sucedió - ¡Por favor! ¡Respóndeme!
– Amy…
Me quede inmovilizada. Después de esa extraña conversación pude reconocer al dueño de aquella voz.
– ¿Sonic? ¡¿Sonic? – Grité alarmada.
Sentí un duro golpe en mi costado derecho. Abrí pesadamente mis ojos y noté que me encontraba en el suelo, semi-envuelta en una sabana roja. Me costó un poco deducir que… me había caído de la cama.
Con algo de dificultad, me levanté del frio suelo para después sentarme en la cama. Tallé un poco mis ojos con ambas manos y luego me quede mirando un punto muerto. ¿Qué había significado eso? ¿Acaso algo le sucedería a Sonic hoy? Esa era la respuesta más probable, considerando todo lo que me estaba pasando.
Me puse de pie y me dirigí al baño para tomarme una ducha. Después de, aproximadamente, quince minutos, ya me encontraba cambiada, con una ropa algo deportiva pues presentía que hoy sería un agitado día. Observe el reloj. En letras pequeñas rojas marcaban la fecha: Veintitrés de Septiembre.
– Espero que hoy sea un mejor día – Susurré.
Escuche el timbre de la puerta. Me sorprendí por eso, pues era algo temprano como para recibir visitas. Baje corriendo por las escaleras mientras escuchaba el sonido del timbre sonar una y otra vez.
– ¡Ya voy! – Grité antes de llegar y abrir la puerta.
– ¡Hola! Amy – Saludó alegremente.
– ¿Sonic? ¿Que…
– ¿Estas lista? – Preguntó, cortando mi pregunta.
– ¿Lista? ¿Para qué? – Cuestioné nuevamente.
– Te lo explicare en el camino.
Al decir esto se movió un poco hacia su lado izquierdo, así permitiéndome ver el Tornado X. Dentro de la maquina se encontraba Tails, saludándome animadamente con su mano, gesto que regrese junto con una mirada confusa.
– Vamos, no hay tiempo que perder.
Inesperadamente, el erizo azul me tomo de la mano y me guio hacia el avión, caminando a paso rápido.
Sin aun saber el por qué, me subí al asiento detrás del piloto, colocándome inmediatamente el cinturón de seguridad. La única entrada y salida del avión se cerró por completo. Sonic salto hacia el ala izquierda del Tornado y se cruzo de brazos, sonriendo traviesamente. ¿Acaso planeaba algo? Poco después ya nos encontrábamos en el aire.
Observe por un tiempo el paisaje que se presenciaba fuera de la nave. Suspire pesadamente. Comencé a jugar con mis manos, tratando así de distraerme, pero la curiosidad de saber a donde íbamos me mataba.
– Tails… ¿Hacia dónde nos dirigimos?
– A Angel Island.
– ¿Eh? ¿Y para qué?
– Humm… Sonic te lo explicara luego.
– Genial – Musite molesta - ¿Sabes? Si no los conociera, pensaría que me están secuestrando – comenté cruzándome de brazos.
– ¿No confías en nosotros?
Giré mi mirada hacia Sonic. Sobresalte un poco al verlo tan cerca, del otro lado del cristal. No había visto cuando se había acercado a mí.
– Si… si confió… creo – susurre lo ultimo – ¡Pero! ¿Podrías decirme a que vamos a Angel Island?
– Claro. Te lo explicare al aterrizar.
Me levante un poco del asiento para poder observar hacia enfrente. Noté que estábamos descendiendo hacia el bosque. ¿Tan rápido habíamos llegado a la isla flotante? Debo admitir que hay veces en las que Tails me sorprendía con las modificaciones que le hacía al avión.
Pocos minutos después el Tornado aterrizó. Me quite el cinturón de seguridad mientras que Tails oprimía un botón para que la escotilla del avión se abriera. Bajé de un salto de la nave, siendo imitada por el zorro y el erizo.
– Los estaba esperando.
Busque con la mirada al dueño de aquella voz. Lo encontré recargado en el tronco de un árbol, con los ojos cerrados y brazos cruzados.
– Hola Knuckles – Saludé sonriente.
Suspiré y después dirigí mi vista al erizo azulado, exigiéndole respuestas con la mirada. Él se acerco un poco a mí, ahora parecía estar serio, cosa que me sorprendió.
– ¿Recuerdas lo que me contaste ayer, acerca del erizo blanco?
– Si…
– Una cosa que capto más mi atención fue sobre la llamada "Gema del poder infinito"… Entonces pensé: ¿Tendrían algo que ver aquí las Chaos Emeralds?
– Aja… - Musité, algo confundida.
– Él quiere reunir las siete esmeraldas para tratar de vencer al erizo, tal y como supuestamente lo hizo tu antepasada – Explico el equidna
– ¡¿Qué? – Dije, casi gritando
– ¿Y bien? – Preguntó, cambiando su temple serio a uno alegre - ¿Qué dices?
Observe a los tres presentes, de uno a uno por unos cuantos segundos. El trió esperaba impaciente mi respuesta.
– Pero… Solo somos cuatro. No creo que encontremos las esmeraldas a tiempo – Dije viendo ahora el pasto bajo mis pies.
– ¿Quién dice que solo son cuatro?
Levante rápidamente la cabeza y busqué con la mirada a aquella quinta persona, encontrando entre los arbustos al erizo verde y su hermana.
– Manic… Sonia… – Los nombre susurrando, con una leve sonrisa, era una sorpresa muy grata encontrarlos aquí.
– ¿Qué? ¿Nosotros no contamos?
Divisé, saliendo entre los árboles, a Vector, Espio y a Charmy, siendo acompañados por mi querida amiga Cream…
Una luz a mi izquierda capto mi atención. Entrecerré mis ojos, tratando de tapar la brillante luz blanca con una mano cerca de mis ojos. Al desaparecer, vi a Rouge y a Shadow.
– Perdonen la tardanza, pero Shadow es un chico difícil de encontrar – Dijo la murciélago.
Una sensación inexplicable invadió todo mi ser. Sonreí al ver a todos mis amigos ahí, dispuestos a ayudarme en ese momento de dificultad, era algo sorprendente, algo… increíble. Cuando pensaba que ya no había nada más que hacer y que estaba a punto de perder, el tablero del juego de ajedrez se giró inesperadamente, dándome ahora la ventaja de ganarle a mi oponente y salir victoriosa. Ahora estaba segura de que no estaba sola. Tener presente a todos delante de mí era la única prueba necesaria. Gotas… cálidas gotas de felicidad comenzaron a salir de mis ojos.
– Sonic nos conto lo que te está ocurriendo… - Habló el cocodrilo.
– Así que nos pidió ayudarte – Continuo la eriza fucsia.
– Y con gusto aceptamos – Finalizo la murciélago.
Bajé la mirada, dejando caer unas cuantas gotas más.
– Siempre estaremos ahí cuando lo necesites, Rose.
Sentí la mano de alguien sobre mi hombro. Levante la cabeza lentamente, topándome con la mirada del erizo oscuro con franjas rojas.
– Gracias… - Le susurré – Gracias a todos.
– ¡Muy bien! – Exclamó Sonic, atrayendo la atención de todos los presentes – Son siete esmeraldas y somos doce personas. Shadow tiene una lo cual hacen seis esmeraldas perdidas. Divídanse en equipos de dos y ¡A buscar!
Escuche un gruñido proveniente del erizo negro. Conocía muy bien el porqué. Algo que el odiaba era recibir órdenes de otros, más cuando ese otro se trataba del erizo de tez azulada.
– Hmph… andando – Dijo el erizo, sacándome de mis pensamientos.
– ¿Uh?
Lancé una mirada hacia los demás. Ya se estaban alejando, cada quien con su respectivo compañero de trabajo.
– Ah… Claro… - Musité, corriendo hacia el lugar donde él me esperaba.
Al llegar a su lado, me tomó repentinamente de la cintura, cosa que provoco que me ruborizara un poco al sentir su cuerpo rozando el mío ¿Acaso no podía haberme tomado simplemente de la mano? Después, con su mano libre, saco su esmeralda de color verde y la alzó al cielo.
– A… ¿A dónde vamos?
– Ya lo veras…. Chaos… ¡CONTROL!
Una cálida luz blanca cubrió nuestros cuerpos. Segundos después se desvaneció y pude ver una especie de edificio.
– ¿Acaso es…?
– La base de Eggman – afirmo mi inconclusa pregunta.
– Debí imaginarlo… ¿El tiene una esmeralda?
– La última vez que vine a este lugar me entere de que tenía una muy bien guardada.
– ¿Ultima vez? ¡¿Estás trabajando para él?
– Hm hm – Sonrió maliciosamente – No, pero él sigue insistiendo para que lo haga.
– Ya veo…
Observe con curiosidad aquel edificio en la lejanía. Parecía ser, a simple vista, de unos… ocho pisos. Suspiré pesadamente y observe a mi lado al erizo, o eso esperaba, ya que él no se encontraba ahí. Busque con la mirada a mi compañero, encontrándolo caminando hacia la entrada del lugar.
– ¡Oye! ¡Espera! – Le grité.
– No es necesario que vengas, puedo hacerlo yo solo.
– Somos un equipo – Dije interponiéndome en su camino – Iré contigo, lo quieras o no.
– No tengo opción… ¿Cierto?
Tomo suavemente mi mano y colocó en mi palma una especie de audífono.
– Colócalo en tu oído – Ordenó.
Observe confundida el pequeño aparato, estuve a punto de hablar pero un "Ahora" de parte del erizo de tez negro me hizo callar. Con el ceño, ahora fruncido, puse cuidadosamente el audífono en mi oído izquierdo.
– Listo. ¿Ahora qué? – Pregunté cruzándome de brazos.
Shadow comenzó a hacer unas cuantas cosas en su reloj-comunicador, ignorando mi pregunta por completo.
– ¡Te pregunte al…! ¡Mhh! – Me calló tapándome la boca con su mano.
– Supongo que ya no recuerdas en donde nos encontramos… – Me susurro en el oído, con un tono oscuro y seductor, provocando que un escalofrió recorriera todo mi cuerpo – Solo baja la voz para evitar problemas… – Tras decir eso, se alejo un par de pasos de mi. Baje la mirada, sentía como mis mejillas ardían y como corazón latía más rápido de lo normal.
Suspire para calmarme, cosa que funciono solo un poco.
– ¿Ahora qué? – Pregunte en voz baja pero asegurándome de que logrará escucharme.
– Ahora tu iras por la esmeralda.
– ¿Qué? ¿Acaso no piensas ayudarme?
– Yo haré que Eggman me diga el lugar preciso de la esmeralda. Modifiqué unas cosas en este comunicador. Ahora toda la conversación podrás escucharla con ese audífono.
– Vaya… Me impresionas – Admití – Pero… ¿No sería más fácil buscarla por nosotros mismos?
– En ese edificio hay más de quinientos cuartos en donde buscar y Eggman ha guardado la esmeralda en una cámara especial. Ni aunque estuviera cerca de ella sería capaz de sentir su presencia.
– Oh… Eso explica todo.
– Si ya no tienes más preguntas que hacer, continuemos.
Tomo mi mano y ambos desaparecimos del lugar con su Chaos Control. Lo siguiente que observe fue un largo pasillo delante de nosotros, con puertas tanto en el lado derecho como el izquierdo. Ahora nos encontrábamos dentro de aquel edificio.
– Bien, a buscar esa esmeralda – Dije empezando a caminar, pero Shadow me detuvo tomándome de mi brazo.
– Ten cuidado con los robots que están en los pasillos. Si llegan a verte, activaran una alarma y todo el plan habrá sido en vano.
– No te preocupes – Dije sonriente, con una mirada retadora.
– Cuídate… - Susurró, antes de desaparecen con un segundo Chaos Control.
Suspiré pesadamente. Comencé a recorrer el largo pasillo con paso lento, no sabía donde comenzar a buscar, solo esperaba que Shadow no tardara en obtener la ubicación exacta de aquella esmeralda. Abrí una… dos…. tres puertas, sin nada interesante en su interior.
– Miren quien nos ha venido a visitar – Escuche decir por el audífono. Sin tener duda alguna, sabía que se trataba de Eggman.
– Saludos Doctor – Habló Shadow, con un tono muy calmado.
– ¿A qué se debe esta inesperada visita?
– Vine a advertirle. Es sobre ese Faker azul.
– Aaah… Esto es… nuevo… ¿Qué no decías que preferías estar con esa peste azul que conmigo?
Fruncí el ceño. No me gustaba para nada la forma de la que hablaban de Sonic.
– Las cosas cambian Doctor.
– Oh, ya veo. ¿Y sobre qué quieres advertirme?
– Hace unas cuantas horas me entere de que Sonic y sus repulsivos amigos están en busca de las Chaos Emeralds.
¿Repulsivos amigos? ¿¡Acaso me dijo repulsiva! ¿¡Porque demonios habrá…! Suspire y me obligué a calmarme, no quería sobreactuar… Lo más seguro era que solo lo había dicho para que Eggman creyera en sus palabras, aunque, debo aceptar que para mi sonó muy real.
Observe, a unos cuantos pasos frente a mí, como una puerta estaba a punto de abrirse. Busque con la mirada algún lugar donde pudiera esconderme, el lugar seleccionado fue en el cuarto que se encontraba a mi derecha. Escuche los pasos de aquel robot alejarse por el pasillo. Suspire aliviada.
– Aaah… Muy amable de tu parte en avisarme.
– ¿Podría decirme la ubicación de la esmeralda? Yo me encargare de hacer guardia.
– ¡Brillante idea! ¡Déjame enseñarte el mapa!
Genial… era un mapa que no podía ver. Salí del cuarto y seguí caminando cuidadosamente, pero escuche unos cuantos susurros proviniendo del audífono.
– Piso siete, decimo cuarto – Logre escuchar en susurro – Bien Doctor, déjemelo a mí.
¡Perfecto! ¡Ahora la esmeralda era nuestra! Comencé a correr por los pasillos, debía darme prisa.
– ¡Pero Shadow! – Escuche hablar repentinamente a Eggman – ¿Por qué no te quedas aquí? Yo mandare a mis robots a vigilar el área.
– Lamento decirle que sus robots no son oponentes para el erizo azul.
Observe a un robot de color rojo con blanco frente a mí. Me escondí en el primer cuarto que vi antes de que llegara a ser vista y espere a que se fuera, cosa que no tardo más de un par de minutos. Abrí la puerta metálica y observe por ambos lados del pasillo. Todo despejado.
– Shadow… ¿Acaso subestimas mis creaciones? O debería preguntar: ¿Crees que soy tan estúpido como para caer en tu jueguito?
Esa pregunta me estremeció. ¿Acaso él… ya sabía sobre nuestro plan?
– Amy…
Abrí lentamente mis ojos. Parpadeé un par de veces y observe a mí alrededor. Lo único que podía ver era oscuridad. Me encontraba parada en medio de la nada, ¿Cómo…? ¿Cómo había llegado ahí?
– Reacciona… – Escuche nuevamente aquella voz. Parecía cansado, débil – Tienes que reaccionar.
– ¿Quién eres? ¿Dónde estás? – Pregunté, buscando con la mirada al portador de aquella voz.
– Tú no quieres… hacer esto… ¿Verdad? – Dijo entrecortado.
– ¿Hacer qué? ¿De que estas hablado?
– Tú eres más fuerte que ese… erizo blanco…
– Erizo blanco… ¿Nazo? – Pregunté en susurro - ¿Acaso sabes que quiere de mí? – Le pregunté
– No dejes que él… te…
Noté como aquella voz se hacía cada vez más débil, cosa que me alarmó ya que al parecer esa persona sabía algo de lo que sucedía.
– ¿No deje que él qué? – Pregunté, con la esperanza de que me contestara, cosa que no sucedió - ¡Por favor! ¡Respóndeme!
– Amy…
Me quede inmovilizada. Después de esa extraña conversación pude reconocer al dueño de aquella voz.
– ¿Sonic? ¡¿Sonic? – Grité alarmada.
Sentí un duro golpe en mi costado derecho. Abrí pesadamente mis ojos y noté que me encontraba en el suelo, semi-envuelta en una sabana roja. Me costó un poco deducir que… me había caído de la cama.
Con algo de dificultad, me levanté del frio suelo para después sentarme en la cama. Tallé un poco mis ojos con ambas manos y luego me quede mirando un punto muerto. ¿Qué había significado eso? ¿Acaso algo le sucedería a Sonic hoy? Esa era la respuesta más probable, considerando todo lo que me estaba pasando.
Me puse de pie y me dirigí al baño para tomarme una ducha. Después de, aproximadamente, quince minutos, ya me encontraba cambiada, con una ropa algo deportiva pues presentía que hoy sería un agitado día. Observe el reloj. En letras pequeñas rojas marcaban la fecha: Veintitrés de Septiembre.
– Espero que hoy sea un mejor día – Susurré.
Escuche el timbre de la puerta. Me sorprendí por eso, pues era algo temprano como para recibir visitas. Baje corriendo por las escaleras mientras escuchaba el sonido del timbre sonar una y otra vez.
– ¡Ya voy! – Grité antes de llegar y abrir la puerta.
– ¡Hola! Amy – Saludó alegremente.
– ¿Sonic? ¿Que…
– ¿Estas lista? – Preguntó, cortando mi pregunta.
– ¿Lista? ¿Para qué? – Cuestioné nuevamente.
– Te lo explicare en el camino.
Al decir esto se movió un poco hacia su lado izquierdo, así permitiéndome ver el Tornado X. Dentro de la maquina se encontraba Tails, saludándome animadamente con su mano, gesto que regrese junto con una mirada confusa.
– Vamos, no hay tiempo que perder.
Inesperadamente, el erizo azul me tomo de la mano y me guio hacia el avión, caminando a paso rápido.
Sin aun saber el por qué, me subí al asiento detrás del piloto, colocándome inmediatamente el cinturón de seguridad. La única entrada y salida del avión se cerró por completo. Sonic salto hacia el ala izquierda del Tornado y se cruzo de brazos, sonriendo traviesamente. ¿Acaso planeaba algo? Poco después ya nos encontrábamos en el aire.
Observe por un tiempo el paisaje que se presenciaba fuera de la nave. Suspire pesadamente. Comencé a jugar con mis manos, tratando así de distraerme, pero la curiosidad de saber a donde íbamos me mataba.
– Tails… ¿Hacia dónde nos dirigimos?
– A Angel Island.
– ¿Eh? ¿Y para qué?
– Humm… Sonic te lo explicara luego.
– Genial – Musite molesta - ¿Sabes? Si no los conociera, pensaría que me están secuestrando – comenté cruzándome de brazos.
– ¿No confías en nosotros?
Giré mi mirada hacia Sonic. Sobresalte un poco al verlo tan cerca, del otro lado del cristal. No había visto cuando se había acercado a mí.
– Si… si confió… creo – susurre lo ultimo – ¡Pero! ¿Podrías decirme a que vamos a Angel Island?
– Claro. Te lo explicare al aterrizar.
Me levante un poco del asiento para poder observar hacia enfrente. Noté que estábamos descendiendo hacia el bosque. ¿Tan rápido habíamos llegado a la isla flotante? Debo admitir que hay veces en las que Tails me sorprendía con las modificaciones que le hacía al avión.
Pocos minutos después el Tornado aterrizó. Me quite el cinturón de seguridad mientras que Tails oprimía un botón para que la escotilla del avión se abriera. Bajé de un salto de la nave, siendo imitada por el zorro y el erizo.
– Los estaba esperando.
Busque con la mirada al dueño de aquella voz. Lo encontré recargado en el tronco de un árbol, con los ojos cerrados y brazos cruzados.
– Hola Knuckles – Saludé sonriente.
Suspiré y después dirigí mi vista al erizo azulado, exigiéndole respuestas con la mirada. Él se acerco un poco a mí, ahora parecía estar serio, cosa que me sorprendió.
– ¿Recuerdas lo que me contaste ayer, acerca del erizo blanco?
– Si…
– Una cosa que capto más mi atención fue sobre la llamada "Gema del poder infinito"… Entonces pensé: ¿Tendrían algo que ver aquí las Chaos Emeralds?
– Aja… - Musité, algo confundida.
– Él quiere reunir las siete esmeraldas para tratar de vencer al erizo, tal y como supuestamente lo hizo tu antepasada – Explico el equidna
– ¡¿Qué? – Dije, casi gritando
– ¿Y bien? – Preguntó, cambiando su temple serio a uno alegre - ¿Qué dices?
Observe a los tres presentes, de uno a uno por unos cuantos segundos. El trió esperaba impaciente mi respuesta.
– Pero… Solo somos cuatro. No creo que encontremos las esmeraldas a tiempo – Dije viendo ahora el pasto bajo mis pies.
– ¿Quién dice que solo son cuatro?
Levante rápidamente la cabeza y busqué con la mirada a aquella quinta persona, encontrando entre los arbustos al erizo verde y su hermana.
– Manic… Sonia… – Los nombre susurrando, con una leve sonrisa, era una sorpresa muy grata encontrarlos aquí.
– ¿Qué? ¿Nosotros no contamos?
Divisé, saliendo entre los árboles, a Vector, Espio y a Charmy, siendo acompañados por mi querida amiga Cream…
Una luz a mi izquierda capto mi atención. Entrecerré mis ojos, tratando de tapar la brillante luz blanca con una mano cerca de mis ojos. Al desaparecer, vi a Rouge y a Shadow.
– Perdonen la tardanza, pero Shadow es un chico difícil de encontrar – Dijo la murciélago.
Una sensación inexplicable invadió todo mi ser. Sonreí al ver a todos mis amigos ahí, dispuestos a ayudarme en ese momento de dificultad, era algo sorprendente, algo… increíble. Cuando pensaba que ya no había nada más que hacer y que estaba a punto de perder, el tablero del juego de ajedrez se giró inesperadamente, dándome ahora la ventaja de ganarle a mi oponente y salir victoriosa. Ahora estaba segura de que no estaba sola. Tener presente a todos delante de mí era la única prueba necesaria. Gotas… cálidas gotas de felicidad comenzaron a salir de mis ojos.
– Sonic nos conto lo que te está ocurriendo… - Habló el cocodrilo.
– Así que nos pidió ayudarte – Continuo la eriza fucsia.
– Y con gusto aceptamos – Finalizo la murciélago.
Bajé la mirada, dejando caer unas cuantas gotas más.
– Siempre estaremos ahí cuando lo necesites, Rose.
Sentí la mano de alguien sobre mi hombro. Levante la cabeza lentamente, topándome con la mirada del erizo oscuro con franjas rojas.
– Gracias… - Le susurré – Gracias a todos.
– ¡Muy bien! – Exclamó Sonic, atrayendo la atención de todos los presentes – Son siete esmeraldas y somos doce personas. Shadow tiene una lo cual hacen seis esmeraldas perdidas. Divídanse en equipos de dos y ¡A buscar!
Escuche un gruñido proveniente del erizo negro. Conocía muy bien el porqué. Algo que el odiaba era recibir órdenes de otros, más cuando ese otro se trataba del erizo de tez azulada.
– Hmph… andando – Dijo el erizo, sacándome de mis pensamientos.
– ¿Uh?
Lancé una mirada hacia los demás. Ya se estaban alejando, cada quien con su respectivo compañero de trabajo.
– Ah… Claro… - Musité, corriendo hacia el lugar donde él me esperaba.
Al llegar a su lado, me tomó repentinamente de la cintura, cosa que provoco que me ruborizara un poco al sentir su cuerpo rozando el mío ¿Acaso no podía haberme tomado simplemente de la mano? Después, con su mano libre, saco su esmeralda de color verde y la alzó al cielo.
– A… ¿A dónde vamos?
– Ya lo veras…. Chaos… ¡CONTROL!
Una cálida luz blanca cubrió nuestros cuerpos. Segundos después se desvaneció y pude ver una especie de edificio.
– ¿Acaso es…?
– La base de Eggman – afirmo mi inconclusa pregunta.
– Debí imaginarlo… ¿El tiene una esmeralda?
– La última vez que vine a este lugar me entere de que tenía una muy bien guardada.
– ¿Ultima vez? ¡¿Estás trabajando para él?
– Hm hm – Sonrió maliciosamente – No, pero él sigue insistiendo para que lo haga.
– Ya veo…
Observe con curiosidad aquel edificio en la lejanía. Parecía ser, a simple vista, de unos… ocho pisos. Suspiré pesadamente y observe a mi lado al erizo, o eso esperaba, ya que él no se encontraba ahí. Busque con la mirada a mi compañero, encontrándolo caminando hacia la entrada del lugar.
– ¡Oye! ¡Espera! – Le grité.
– No es necesario que vengas, puedo hacerlo yo solo.
– Somos un equipo – Dije interponiéndome en su camino – Iré contigo, lo quieras o no.
– No tengo opción… ¿Cierto?
Tomo suavemente mi mano y colocó en mi palma una especie de audífono.
– Colócalo en tu oído – Ordenó.
Observe confundida el pequeño aparato, estuve a punto de hablar pero un "Ahora" de parte del erizo de tez negro me hizo callar. Con el ceño, ahora fruncido, puse cuidadosamente el audífono en mi oído izquierdo.
– Listo. ¿Ahora qué? – Pregunté cruzándome de brazos.
Shadow comenzó a hacer unas cuantas cosas en su reloj-comunicador, ignorando mi pregunta por completo.
– ¡Te pregunte al…! ¡Mhh! – Me calló tapándome la boca con su mano.
– Supongo que ya no recuerdas en donde nos encontramos… – Me susurro en el oído, con un tono oscuro y seductor, provocando que un escalofrió recorriera todo mi cuerpo – Solo baja la voz para evitar problemas… – Tras decir eso, se alejo un par de pasos de mi. Baje la mirada, sentía como mis mejillas ardían y como corazón latía más rápido de lo normal.
Suspire para calmarme, cosa que funciono solo un poco.
– ¿Ahora qué? – Pregunte en voz baja pero asegurándome de que logrará escucharme.
– Ahora tu iras por la esmeralda.
– ¿Qué? ¿Acaso no piensas ayudarme?
– Yo haré que Eggman me diga el lugar preciso de la esmeralda. Modifiqué unas cosas en este comunicador. Ahora toda la conversación podrás escucharla con ese audífono.
– Vaya… Me impresionas – Admití – Pero… ¿No sería más fácil buscarla por nosotros mismos?
– En ese edificio hay más de quinientos cuartos en donde buscar y Eggman ha guardado la esmeralda en una cámara especial. Ni aunque estuviera cerca de ella sería capaz de sentir su presencia.
– Oh… Eso explica todo.
– Si ya no tienes más preguntas que hacer, continuemos.
Tomo mi mano y ambos desaparecimos del lugar con su Chaos Control. Lo siguiente que observe fue un largo pasillo delante de nosotros, con puertas tanto en el lado derecho como el izquierdo. Ahora nos encontrábamos dentro de aquel edificio.
– Bien, a buscar esa esmeralda – Dije empezando a caminar, pero Shadow me detuvo tomándome de mi brazo.
– Ten cuidado con los robots que están en los pasillos. Si llegan a verte, activaran una alarma y todo el plan habrá sido en vano.
– No te preocupes – Dije sonriente, con una mirada retadora.
– Cuídate… - Susurró, antes de desaparecen con un segundo Chaos Control.
Suspiré pesadamente. Comencé a recorrer el largo pasillo con paso lento, no sabía donde comenzar a buscar, solo esperaba que Shadow no tardara en obtener la ubicación exacta de aquella esmeralda. Abrí una… dos…. tres puertas, sin nada interesante en su interior.
– Miren quien nos ha venido a visitar – Escuche decir por el audífono. Sin tener duda alguna, sabía que se trataba de Eggman.
– Saludos Doctor – Habló Shadow, con un tono muy calmado.
– ¿A qué se debe esta inesperada visita?
– Vine a advertirle. Es sobre ese Faker azul.
– Aaah… Esto es… nuevo… ¿Qué no decías que preferías estar con esa peste azul que conmigo?
Fruncí el ceño. No me gustaba para nada la forma de la que hablaban de Sonic.
– Las cosas cambian Doctor.
– Oh, ya veo. ¿Y sobre qué quieres advertirme?
– Hace unas cuantas horas me entere de que Sonic y sus repulsivos amigos están en busca de las Chaos Emeralds.
¿Repulsivos amigos? ¿¡Acaso me dijo repulsiva! ¿¡Porque demonios habrá…! Suspire y me obligué a calmarme, no quería sobreactuar… Lo más seguro era que solo lo había dicho para que Eggman creyera en sus palabras, aunque, debo aceptar que para mi sonó muy real.
Observe, a unos cuantos pasos frente a mí, como una puerta estaba a punto de abrirse. Busque con la mirada algún lugar donde pudiera esconderme, el lugar seleccionado fue en el cuarto que se encontraba a mi derecha. Escuche los pasos de aquel robot alejarse por el pasillo. Suspire aliviada.
– Aaah… Muy amable de tu parte en avisarme.
– ¿Podría decirme la ubicación de la esmeralda? Yo me encargare de hacer guardia.
– ¡Brillante idea! ¡Déjame enseñarte el mapa!
Genial… era un mapa que no podía ver. Salí del cuarto y seguí caminando cuidadosamente, pero escuche unos cuantos susurros proviniendo del audífono.
– Piso siete, decimo cuarto – Logre escuchar en susurro – Bien Doctor, déjemelo a mí.
¡Perfecto! ¡Ahora la esmeralda era nuestra! Comencé a correr por los pasillos, debía darme prisa.
– ¡Pero Shadow! – Escuche hablar repentinamente a Eggman – ¿Por qué no te quedas aquí? Yo mandare a mis robots a vigilar el área.
– Lamento decirle que sus robots no son oponentes para el erizo azul.
Observe a un robot de color rojo con blanco frente a mí. Me escondí en el primer cuarto que vi antes de que llegara a ser vista y espere a que se fuera, cosa que no tardo más de un par de minutos. Abrí la puerta metálica y observe por ambos lados del pasillo. Todo despejado.
– Shadow… ¿Acaso subestimas mis creaciones? O debería preguntar: ¿Crees que soy tan estúpido como para caer en tu jueguito?
Esa pregunta me estremeció. ¿Acaso él… ya sabía sobre nuestro plan?
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Re: Replay
11. Enfrentamiento (Pt 2)
– Hm hm – Rió Shadow - ¿Jueguito?
– Se que quieres la ubicación de la esmeralda para robármela,
– ¿De dónde saca esas ideas? Yo no tengo deseos de robársela,
– Eso no lo creo. Sé que has inventado todo ese cuento solo para tratar de que confiara en ti,
Suspiré y reí por lo bajo, emprendiendo nuevamente mi camino. Por un momento pensé que él sabía todo sobre nuestro plan.
– Está completamente equivocado.
– Eso lo veremos.
Lo siguiente que escuché fue unos ruidos metálicos, estaba totalmente segura –que hasta podría apostar todo lo que poseyese en ello– de que se trataban de los robots de Eggman. Disparos fueron lo que se escucharon después. Escuché, difícilmente a causa de todo el ruido que había en aquel lugar, como Shadow gritaba una y otra vez "Chaos Spear", los cuales eran seguidos de una explosión. Poco después todo volvió a la calma.
– Le dije que sus robots no eran desafío alguno.
– En ese caso, déjame presentarte una de mis mas grandes creaciones… ¡Metal Sonic!
Nuevamente escuche pasos metálicos.
– ¿Metal Sonic? Hm hm. – Rió nuevamente – Ya he lidiado con él.
– Dirás con su versión pasada. – Los ruidos metálicos cesaron– ¡Este es Metal S Sonic! Parece un robot sencillo de destruir, pero es tan fuerte como tú en tu súper forma.
– Hmph, eso ya lo veremos
Empecé a escuchar golpes, luego disparos seguidos de explosiones. Me preocupaba el no saber quien estaba ganando en lo que sonaba ser una violenta batalla. Corría por el pasillo lo más rápido que podía, solo faltaba un piso para llegar a donde la esmeralda.
– Acéptalo Shadow… Tú no puedes ganar – Temblé ante tal comentario. ¿Shadow estaba perdiendo?
¡Demonios! ¡Tenía que darme prisa!
Minutos después ya me encontraba en el séptimo piso, lo siguiente que tenía que buscar era la decima puerta metálica. Poco tiempo después la encontré sin mucho problema, vi que no parecía diferente a las demás, excepto a que este necesitaba una clave de acceso. Invoque mi Piko Piko Hammer, no tenía tiempo para adivinar una estúpida contraseña. Golpeé la puerta lo más fuerte que pude, pero no pude derrumbarla, a cambio, la puerta me lanzó una fuerte carga eléctrica, la cual duró como unos diez segundos. Caí sentada, tratando de evitar pensar en el dolor. Poco después la alarma sonó. Perfecto… simplemente perfecto.
– ¿Qué está sucediendo? – Escuché preguntar a Eggman – ¡¿Qué diantres está haciendo esa eriza tonta aquí?
– Hmph, le advertí Doctor – Comentó Shadow, su voz parecía algo cansada.
– ¡Debí creerte! Metal Sonic, encárgate de ella – Me alarmé ante aquella orden. ¿Tendría que pelear contra Metal?
– Yo me encargare de ella – Intervino el erizo negro.
– Tú estás lastimado, no podrás usar tu máxima fuerza.
– Hmph, no necesito todo mi poder para derrotar a esa chiquilla.
Fruncí el ceño y me levante del suelo. Tome con cierta dificultad mi martillo y me prepare para un segundo ataque. Golpeé varias veces la puerta, tratando de hacer caso omiso al dolor que incrementaba por cada golpe que daba. Después de un total de nueve golpes, la puerta finalmente cedió. Caí sentada al suelo, respiraba agitadamente. Trataba de recuperar el aliento. Tras un par de minutos de descanso me levanté con ayuda de mi martillo y después lo usé como si se tratase de una muleta.
Entré con sumo cuidado al cuarto. Se encontraba todo oscuro, pero gracias a la luz que transmitía la esmeralda, la cual estaba colocada en medio de la habitación, pude ver por donde caminaba. Al encontrarme enfrente de aquella preciada joya, levanté mi martillo y destruí con un golpe aquel cristal que la protegía del exterior. Agarré aquella esmeralda morada con mi mano libre, teniendo cuidado de no lastimarme con los pedazos de cristal. Baje la mirada después de dar un largo suspiro para después dirigirme hacia la entrada del cuarto.
– Es… impresionante que hayas conseguido esa esmeralda por ti sola – Sonreí, sin levantar la mirada.
– Creo que fue gracias al entrenamiento que hice estos últimos años – Comenté, dirigiendo mi mirada al erizo que se encontraba recargado en una de las paredes cercanas a la puerta, con los brazos cruzados y con los ojos cerrados.
– Lamento ser el portador de malas noticias pero tu entrenamiento se irá al por el excusado, pues me temo que tendré que pedirte que me entregues esa esmeralda – Ordenó, levantando la mirada hacia mí.
Reí frenéticamente sin poder evitarlo.
– Ay Shadow, ¿Te han dicho alguna vez que eres tan gracioso? – Frunció el ceño. Al parecer mi comentario no le había hecho nada de gracia.
– Dame la esmeralda si no quieres resultar herida – Exigió, descruzando sus brazos.
– Intenta quitármela – Le reté
Coloqué la esmeralda en su antigua posición mientras que Shadow, aun molesto, corría hacia mí. Con mi martillo traté de golpearlo, pero él esquivo ágilmente el ataque. Comenzó a darme una ráfaga de puñetazos, los cuales pude esquivar con cierta de facilidad pues sus golpes eran algo lentos. No quería lastimarme… no más de lo que ya estaba a causa de aquellos choques eléctricos que tuve que soportar.
En un "descuido" de él, aproveché para propinarle una patada en el costado izquierdo. Lo hice con muy poca fuerza, pero él se lanzó al suelo, fingiendo haber sido pateado con brusquedad.
Vaya actuación que dábamos.
Me giré para agarrar nuevamente aquella esmeralda, pero antes de poder tan siquiera tocarla, una mano dura y fría como el hielo me sujetó del brazo. Di la vuelta para enfrentarme a fuera quien fuera por no haberme dejado hacer aquello, pero antes de que pudiera hacer algo, una segunda mano me tomo del cuello con brutalidad, levantándome completamente del suelo en cuestión de segundos. Coloque ambas manos en el frio brazo de mi agresor y abrí lentamente un ojo para ver de quien se trataba, aunque he de admitirlo, era algo sencillo de adivinar…
– ¡Suéltame, estúpido… cacharro¡ - Grité con mucha dificultad, consiguiendo solo que apretara más su metálica mano sobre mi garganta.
– ¡Hohoho! – Escuché reír a Eggman por el altavoz - ¿Creíste que te saldrías con la tuya?
– Se… que lo haré – Susurré, bajando mi mano para tratar de alcanzar el martillo que, afortunadamente, se encontraba de forma vertical, reposando en la repisa de la esmeralda.
Estaba a punto de alcanzarlo, pero Metal Sonic se dio cuenta de mi jugada y lo evito apretando un poco su mano y elevándome más del suelo. Ya no podía respirar, me quedaba poco oxigeno en mis pulmones. ¿Acaso así de fácil terminaría mi vida?
– Elimínala del mapa Metal – Ordenó el creador de mi futuro asesino.
El robot azul convirtió su mano libre en una filosa cuchilla. Me observo por un momento con sus ojos rojos. Estaba segura de que si él tuviera boca, sonreiría de una manera tan vil que asustaría hasta al más valiente de todo el planeta.
Dejé caer mi única mano que seguía sujetando su brazo. Ya no tenía nada de fuerzas, se había agotado casi todo el oxigeno que aun me tenia viva. Cerré los ojos, esperaba morir antes por falta de aire que sentir primero aquella afilada cuchilla penetrándome por completo…
Lo siguiente que sentí fue el duro golpe del suelo. Inhale todo el oxigeno que pude antes de empezar a toser. Levanté la mirada, vi a un Metal Sonic inmóvil, observando la mano que había atravesado por completo su metálico cuerpo. Aquella mano enguantada fue retirada lentamente de su cuerpo, dejando ahora a la vista un gran hoyo con algunos sobresalientes cables, de diferentes colores, que echaban algunas chispas. Los ojos rojos de Metal se apagaron y la maquina cayó en picada. Fui afortunada de haber reaccionado rápido para evitar que su peso me cayera encima.
– ¡Que!... ¡¿Qué diablos hiciste? – Gritó Eggman
Shadow se acerco a mí para ayudarme a levantarme. Una vez de pie lo empujé para después darle una mirada amenazadora.
– Tardaste mucho – Gruñí molesta
Él simplemente sonrió.
– Doctor… – Observó la cámara de seguridad que se encontraba en la habitación – Me temo decirle que su robot tiene unas cuantas fallas.
– ¡Maldito! ¡Ahora me las pagaras!
Tomó rápidamente la esmeralda morada y con su otra mano me sujeto del brazo. Salimos a paso veloz de aquella habitación hasta llegar al pasillo, el cual se estaba llenando de robots.
– ¡Fuego!
– ¡Shadow! – Le llamé al escuchar como los robots comenzaban a disparar
– Chaos… ¡Control! – Invocó, haciéndonos desaparecer antes de que aquellos disparos nos lograran lastimar.
Reaparecimos en Angel Island, frente a la Master Emerald. Examiné todo el lugar con la mirada, parecía que fuimos los primeros en llegar.
– Espero que a los demás les vaya mejor que a nosotros – Dije dirigiendo mi mirada a mi compañero, este parecía estar distraído – ¿Shadow?
Me acerque a él. Este observaba su mano con la mirada confundida. Miré detenidamente su mano, el guante estaba manchado de rojo.
– ¡Shadow! T-tu mano… ¡Estas herido! – Grité alarmada.
– No es nada – Respondió simplemente.
– Déjame revisarte – Pedí tomando su mano.
Retiré el guante manchado. Sus nudillos estaban sangrando levemente. Me quede confundida, ¿Cómo se había hecho esas heridas?
– Metal era algo duro de romper – Comentó, respondiendo mi pregunta como si hubiese leído mi mente.
– Lo lamento mucho, si tan solo no hubiera bajado la guardia, yo…
– Te preocupas mucho por un par de rasguños – Me interrumpió – Ya te dije que no es nada – Dijo, recuperando su guante que aun tenía en mi mano derecha.
– Aun así… Lo lamento…
El erizo azabache se puso cuidadosamente su guante anteriormente blanco. Cerró un par de veces la mano, parecía que aquellas heridas no le dolían para nada. Poco después, camino hacia el árbol más cercano que vio para luego recargarse en el con los brazos cruzados. Reí involuntariamente al verlo.
– ¿Qué sucede? – Preguntó, levantando una ceja.
– Ah… n-nada, solo que… me recordaste… a Knuckles.
– Eres pésima mintiendo.
Suspiré amargamente. Pero luego volví a sonreír divertidamente.
– Bueno. La verdad es que… yo también pienso que eres lindo cuando te preocupas – Reí nuevamente al ver lo sorprendido y sonrojado que se encontraba aquel erizo negro.
Caminó hacia mí, molesto y frunciendo el ceño. Me hubiera asustado si no fuese porque aquel color rojo en sus mejillas seguía presente.
– Dame el audífono – Ordenó, extendiendo su mano hacia mí.
– Hmph, malhumorado – Musité, entregándole aquel pequeño aparato en la palma de su mano.
Shadow cerró su mano extendida con mucha fuerza. Logre oír como aquel audífono se rompía en pedazos. Posteriormente abrió una vez más su mano, dejando caer los miles de pedazos que anteriormente formaban el aparato. Una vez hecho esto, volvió a su sitio en aquel árbol. Imagino que hizo eso por precaución, para que no volviera a escuchar lo que él decía aunque se encontrara lejos de mí.
Reí por lo bajo, siendo interrumpida por un ruido proviniendo de los arbustos. Giré mi mirada hacia aquel sitio dándome cuenta de que solamente se trataban de Cream y Sonia.
– ¡Hey, chicas! – Saludé, caminando hacia ellas.
– ¡Hola Amy! – Saludo Cream, regalándome un fuerte abrazo.
– ¿Cómo les fue? – Me preguntó Sonia una vez que Cream se separo de mí.
– Pues diría que bien… con unos cuantos problemas. Nada de lo que no pudiéramos lidiar Shadow y yo – Respondí, levantando el pulgar en alto en señal de victoria.
– Me alegro por ti – Sonrió la eriza fucsia – Por cierto… ¿Y Shadow?
– Esta por allá – Dije apuntando a mis espaldas – Parece que anda descansando. Pero olvidémonos de nosotros. ¿Cómo les fue a ustedes?
– Pues bien… sin contar que tuvimos que darnos un chapuzón
Ambas rieron al ver mi mirada confundida.
– Según Tails, la esmeralda que debíamos buscar nosotras se encontraba en Emerald Coast – Dijo la conejita de color crema.
– Ambas tuvimos que nadar un buen rato, pues resultó que la esmeralda se encontraba en el mar – Continuó explicando Sonia
– Ya veo… ¿Y tuvieron suerte? – Pregunté
– Claro que sí. Aquí esta – Contesto Cream, sacando una esmeralda roja de una bolsita naranja que llevaba colgando de su hombro
Tomé la esmeralda con una sonrisa marcada de oreja a oreja.
– ¡Con estas ya son tres esmeraldas! – Exclamé emocionada – Solo falta que los demás lleguen.
Me giré para enseñarle la joya a Shadow, pero este se encontraba ocupado charlando con Manic y Espio. No los había escuchado llegar.
Emprendí camino hacia el altar de la Master Emerald, sentándome en el primer escalón. Observe la esmeralda en mis manos, ¿Qué se supone que deberíamos hacer después de reunir las siete? Pero… ¿Lograríamos al menos reunirlas? Nazo podría aparecerse en cualquier momento y matarme con facilidad.
Escuché un leve golpe procediendo desde la ubicación de la gran esmeralda verde. Cerré los ojos, tenía miedo de imaginar que ese erizo blanco se encontrara detrás de mí, a punto de atacar. Abrí los ojos y, aun con el miedo que lograba ponerme los pelos de punta, moví lentamente mi cabeza para lograr ver a aquella persona que se encontraba con la esmeralda. Un gran alivio surgió al ver que solo se trataba de Knuckles, apoyado en uno de los pilares con una amplia sonrisa mientras que Rouge seguía hablando con él sobre quien sabe qué cosa.
La murciélaga blanca notó mi mirada posada en ellos. Sonrió mientras saludaba con la mano energéticamente. Devolví el saludo, con una sonrisa forzada.
Poco tiempo después, Vector y Charmy fueron los siguientes en llegar a la isla flotante, siendo la abeja quien llevaba una esmeralda blanca en sus manos.
Contemplé el cielo, el cual estaba siendo invadido por nubes grises, tapando así los rayos del sol y el hermoso celeste que se podía presenciar. Lo menos que quería era que fuese a llover en un momento tan desesperante como ese.
Alrededor de cinco minutos después llegaron Sonic y Tails, siendo el primer mencionado quien tenía una esmeralda de color amarillo en su mano.
– Hey bro, para ser el más rápido del mundo si que tardaste – Rió Manic al verlos llegar.
– Lo siento, tuvimos unos cuantos problemas, pero ya estamos aquí – Dijo el erizo azul.
– Además, 'más vale tarde que nunca' – Citó el zorro de dos colas.
Todos los demás nos reunimos con los recién llegados, siendo ahora yo la última en llegar.
– ¿Encontraron las esmeraldas? – Preguntó Sonic en general, siendo respondido con un "si" entre la mayoría de los presentes
– ¿Pero que se supone que hagamos con estas esmeraldas? – Cuestionó el camaleón cruzándose de brazos. Excelente pregunta si me lo preguntan.
Todos posaron sus ojos sobre el erizo de tez azulada, esperando ansiosos la respuesta de este.
– Si les soy franco… – Comenzó a hablar, con una mirada seria – No tengo ni la más mínima idea – Admitió apenado, causando que todos nosotros casi nos cayéramos al suelo de la impresión.
– Que sorpresa nos has dado hermanito – Dijo Sonia, cruzándose de brazos – Mandándonos a buscar cosas que ni sabes para que los vamos a utilizar.
– Aun así, las Chaos Emeralds nos van a servir de algo – Se defendió Sonic – Amy… en ese libro que leíste… ¿No menciono algún tipo de hechizo o algo? – Preguntó, causando que todas las miradas se dirigieran a mí, cosa que me molesto.
Cerré los ojos para concentrarme mejor en aquellos párrafos del viejo libro, tratando de repasarlos con las vagas palabras que aun recordaba. Luego de un corto lapso de tiempo, abrí los ojos. Decepcionada negué con la cabeza.
– Que mal, estuvieron tan cerca de lograr algo
Todos dirigimos la mirada hacia donde provenía aquella voz. Aquel erizo blanco se encontraba de pie sobre la Master Emerald, lanzando una tenebrosa mirada con sus ojos verde pálido.
– Así que Amy tenía razón… ¡Todo esto está relacionado contigo! – Gritó Sonic, colocándose enfrente de mí.
– Exactamente. Debes de ser un gran estúpido para no haberte dado cuenta desde el principio. – Se burló – Por cierto… Amy, feliz cumpleaños. Tengo un regalo para ti. ¡Un viaje solo de ida al infierno!
Saltó hacia nosotros, preparando una especie de esfera blanca en la palma de su mano. Empujé hacia un lado a Sonic para abrirme paso y posteriormente correr a enfrentarle. Si alguien iba a morir, deseaba que fuera únicamente yo y no mis amigos.
Con el martillo rojo gigante en mis manos me preparé para pelear.
– ¡Mue…! – Calló de pronto, ya que no había visto venir un duro golpe de parte del equidna rojo.
– ¡Sal de mi isla! – Gritó, viendo como Nazo rodaba un poco por el suelo.
Los demás se colocaron a mis costados, cada uno en una pose de pelea.
– Debo admitir que ese golpe me tomo desprevenido – Dijo levantándose del suelo – Pero no creas que volverá a ocurrir.
Una especie de torbellino blanco se formo por arriba de él. Nazo, al levantar la mirada, fue golpeado por aquella cosa, siendo mandado lejos nuevamente.
– Perdón, ¿decías algo? – Rió Rouge, dejando de usar su ataque para después chocar manos con Knuckles. Parecía que esto sería más fácil de lo que imaginé. Eso me dejo un poco mas aliviada.
Observé como Nazo aparecía detrás de Knuckles y Rouge.
– ¡Cuidado! – Grito Charmy.
Demasiado tarde. Ambos ya habían recibido un fuerte puñetazo de parte del erizo blanco. Sonic fue el siguiente en tratar de pelear contra el enemigo, siendo apoyado por Tails, Vector y Espio.
Sonic trataba de atacarlo con su Spin Dash, Tails lo intentaba usando una especie de pistola que lanzaba una clase de esferas láser amarillas. Vector igual lo intentaba lanzando unas bolas de fuego que emergían de su boca mientras que Espio, quien se había hecho invisible, lanzaba sus shurikens desde diferentes ángulos pero ninguno de ellos lograba hacerle daño alguno al erizo blanco.
Nazo creó una especie de campo de energía a su alrededor, el cual lanzó a los cuatro de espaldas al suelo.
Charmy, en un vago intento de pillarlo por sorpresa, voló por detrás de Nazo para golpearlo. El erizo blanco escuchó el zumbido de sus alas por lo que volteó y rápidamente le lanzo una esfera, tirándolo lejos del lugar.
El siguiente en pelear fue Shadow, seguido por Rouge y Knuckles, pero ellos terminaron igual que Sonic y compañía.
Manic y Sonia flotaron con la mano los medallones que tenían colgando en su cuello, estos se iluminaron e hicieron aparecer una batería y un guitarra con teclas de piano.
– Hahaha, ¿Qué piensan hacer? ¿Tocar la marcha funeraria? – Se burló Nazo
– Es buena idea, ya que pronto acabaremos contigo – Dijo Manic – ¡A tocar sis!
Manic sacó unas baquetas de su chaleco rojo y toco su batería como todo una estrella de rock. Nazo lo observó confundido, sin predecir el duro impacto que recibió debido a que una enorme roca sobresalió del suelo, golpeándolo fuertemente en la mandíbula hasta ser lanzado al cielo. Sonia toco unas cuantas notas en su piano-guitarra, lanzando desde la parte superior de su instrumento un rayo violeta directo al erizo blanco, quien lo recibió sin poder esquivarlo.
Shadow aprovecho y, con un Chaos Control, apareció por arriba de Nazo. Con ayuda de sus Air Shoes se mantuvo en el aire, esperando el momento preciso para darle una potente patada al maligno erizo, quien, al llegar al suelo, dejó un enorme cráter. Suerte que nadie estaba en su camino ya que aquel golpe hubiese sido fatal.
El erizo negro apareció a mi lado, cruzándose de brazos y sonriendo. ¿Había acabado con aquel ser?
– Hm hm – Rió Shadow - ¿Jueguito?
– Se que quieres la ubicación de la esmeralda para robármela,
– ¿De dónde saca esas ideas? Yo no tengo deseos de robársela,
– Eso no lo creo. Sé que has inventado todo ese cuento solo para tratar de que confiara en ti,
Suspiré y reí por lo bajo, emprendiendo nuevamente mi camino. Por un momento pensé que él sabía todo sobre nuestro plan.
– Está completamente equivocado.
– Eso lo veremos.
Lo siguiente que escuché fue unos ruidos metálicos, estaba totalmente segura –que hasta podría apostar todo lo que poseyese en ello– de que se trataban de los robots de Eggman. Disparos fueron lo que se escucharon después. Escuché, difícilmente a causa de todo el ruido que había en aquel lugar, como Shadow gritaba una y otra vez "Chaos Spear", los cuales eran seguidos de una explosión. Poco después todo volvió a la calma.
– Le dije que sus robots no eran desafío alguno.
– En ese caso, déjame presentarte una de mis mas grandes creaciones… ¡Metal Sonic!
Nuevamente escuche pasos metálicos.
– ¿Metal Sonic? Hm hm. – Rió nuevamente – Ya he lidiado con él.
– Dirás con su versión pasada. – Los ruidos metálicos cesaron– ¡Este es Metal S Sonic! Parece un robot sencillo de destruir, pero es tan fuerte como tú en tu súper forma.
– Hmph, eso ya lo veremos
Empecé a escuchar golpes, luego disparos seguidos de explosiones. Me preocupaba el no saber quien estaba ganando en lo que sonaba ser una violenta batalla. Corría por el pasillo lo más rápido que podía, solo faltaba un piso para llegar a donde la esmeralda.
– Acéptalo Shadow… Tú no puedes ganar – Temblé ante tal comentario. ¿Shadow estaba perdiendo?
¡Demonios! ¡Tenía que darme prisa!
Minutos después ya me encontraba en el séptimo piso, lo siguiente que tenía que buscar era la decima puerta metálica. Poco tiempo después la encontré sin mucho problema, vi que no parecía diferente a las demás, excepto a que este necesitaba una clave de acceso. Invoque mi Piko Piko Hammer, no tenía tiempo para adivinar una estúpida contraseña. Golpeé la puerta lo más fuerte que pude, pero no pude derrumbarla, a cambio, la puerta me lanzó una fuerte carga eléctrica, la cual duró como unos diez segundos. Caí sentada, tratando de evitar pensar en el dolor. Poco después la alarma sonó. Perfecto… simplemente perfecto.
– ¿Qué está sucediendo? – Escuché preguntar a Eggman – ¡¿Qué diantres está haciendo esa eriza tonta aquí?
– Hmph, le advertí Doctor – Comentó Shadow, su voz parecía algo cansada.
– ¡Debí creerte! Metal Sonic, encárgate de ella – Me alarmé ante aquella orden. ¿Tendría que pelear contra Metal?
– Yo me encargare de ella – Intervino el erizo negro.
– Tú estás lastimado, no podrás usar tu máxima fuerza.
– Hmph, no necesito todo mi poder para derrotar a esa chiquilla.
Fruncí el ceño y me levante del suelo. Tome con cierta dificultad mi martillo y me prepare para un segundo ataque. Golpeé varias veces la puerta, tratando de hacer caso omiso al dolor que incrementaba por cada golpe que daba. Después de un total de nueve golpes, la puerta finalmente cedió. Caí sentada al suelo, respiraba agitadamente. Trataba de recuperar el aliento. Tras un par de minutos de descanso me levanté con ayuda de mi martillo y después lo usé como si se tratase de una muleta.
Entré con sumo cuidado al cuarto. Se encontraba todo oscuro, pero gracias a la luz que transmitía la esmeralda, la cual estaba colocada en medio de la habitación, pude ver por donde caminaba. Al encontrarme enfrente de aquella preciada joya, levanté mi martillo y destruí con un golpe aquel cristal que la protegía del exterior. Agarré aquella esmeralda morada con mi mano libre, teniendo cuidado de no lastimarme con los pedazos de cristal. Baje la mirada después de dar un largo suspiro para después dirigirme hacia la entrada del cuarto.
– Es… impresionante que hayas conseguido esa esmeralda por ti sola – Sonreí, sin levantar la mirada.
– Creo que fue gracias al entrenamiento que hice estos últimos años – Comenté, dirigiendo mi mirada al erizo que se encontraba recargado en una de las paredes cercanas a la puerta, con los brazos cruzados y con los ojos cerrados.
– Lamento ser el portador de malas noticias pero tu entrenamiento se irá al por el excusado, pues me temo que tendré que pedirte que me entregues esa esmeralda – Ordenó, levantando la mirada hacia mí.
Reí frenéticamente sin poder evitarlo.
– Ay Shadow, ¿Te han dicho alguna vez que eres tan gracioso? – Frunció el ceño. Al parecer mi comentario no le había hecho nada de gracia.
– Dame la esmeralda si no quieres resultar herida – Exigió, descruzando sus brazos.
– Intenta quitármela – Le reté
Coloqué la esmeralda en su antigua posición mientras que Shadow, aun molesto, corría hacia mí. Con mi martillo traté de golpearlo, pero él esquivo ágilmente el ataque. Comenzó a darme una ráfaga de puñetazos, los cuales pude esquivar con cierta de facilidad pues sus golpes eran algo lentos. No quería lastimarme… no más de lo que ya estaba a causa de aquellos choques eléctricos que tuve que soportar.
En un "descuido" de él, aproveché para propinarle una patada en el costado izquierdo. Lo hice con muy poca fuerza, pero él se lanzó al suelo, fingiendo haber sido pateado con brusquedad.
Vaya actuación que dábamos.
Me giré para agarrar nuevamente aquella esmeralda, pero antes de poder tan siquiera tocarla, una mano dura y fría como el hielo me sujetó del brazo. Di la vuelta para enfrentarme a fuera quien fuera por no haberme dejado hacer aquello, pero antes de que pudiera hacer algo, una segunda mano me tomo del cuello con brutalidad, levantándome completamente del suelo en cuestión de segundos. Coloque ambas manos en el frio brazo de mi agresor y abrí lentamente un ojo para ver de quien se trataba, aunque he de admitirlo, era algo sencillo de adivinar…
– ¡Suéltame, estúpido… cacharro¡ - Grité con mucha dificultad, consiguiendo solo que apretara más su metálica mano sobre mi garganta.
– ¡Hohoho! – Escuché reír a Eggman por el altavoz - ¿Creíste que te saldrías con la tuya?
– Se… que lo haré – Susurré, bajando mi mano para tratar de alcanzar el martillo que, afortunadamente, se encontraba de forma vertical, reposando en la repisa de la esmeralda.
Estaba a punto de alcanzarlo, pero Metal Sonic se dio cuenta de mi jugada y lo evito apretando un poco su mano y elevándome más del suelo. Ya no podía respirar, me quedaba poco oxigeno en mis pulmones. ¿Acaso así de fácil terminaría mi vida?
– Elimínala del mapa Metal – Ordenó el creador de mi futuro asesino.
El robot azul convirtió su mano libre en una filosa cuchilla. Me observo por un momento con sus ojos rojos. Estaba segura de que si él tuviera boca, sonreiría de una manera tan vil que asustaría hasta al más valiente de todo el planeta.
Dejé caer mi única mano que seguía sujetando su brazo. Ya no tenía nada de fuerzas, se había agotado casi todo el oxigeno que aun me tenia viva. Cerré los ojos, esperaba morir antes por falta de aire que sentir primero aquella afilada cuchilla penetrándome por completo…
Lo siguiente que sentí fue el duro golpe del suelo. Inhale todo el oxigeno que pude antes de empezar a toser. Levanté la mirada, vi a un Metal Sonic inmóvil, observando la mano que había atravesado por completo su metálico cuerpo. Aquella mano enguantada fue retirada lentamente de su cuerpo, dejando ahora a la vista un gran hoyo con algunos sobresalientes cables, de diferentes colores, que echaban algunas chispas. Los ojos rojos de Metal se apagaron y la maquina cayó en picada. Fui afortunada de haber reaccionado rápido para evitar que su peso me cayera encima.
– ¡Que!... ¡¿Qué diablos hiciste? – Gritó Eggman
Shadow se acerco a mí para ayudarme a levantarme. Una vez de pie lo empujé para después darle una mirada amenazadora.
– Tardaste mucho – Gruñí molesta
Él simplemente sonrió.
– Doctor… – Observó la cámara de seguridad que se encontraba en la habitación – Me temo decirle que su robot tiene unas cuantas fallas.
– ¡Maldito! ¡Ahora me las pagaras!
Tomó rápidamente la esmeralda morada y con su otra mano me sujeto del brazo. Salimos a paso veloz de aquella habitación hasta llegar al pasillo, el cual se estaba llenando de robots.
– ¡Fuego!
– ¡Shadow! – Le llamé al escuchar como los robots comenzaban a disparar
– Chaos… ¡Control! – Invocó, haciéndonos desaparecer antes de que aquellos disparos nos lograran lastimar.
Reaparecimos en Angel Island, frente a la Master Emerald. Examiné todo el lugar con la mirada, parecía que fuimos los primeros en llegar.
– Espero que a los demás les vaya mejor que a nosotros – Dije dirigiendo mi mirada a mi compañero, este parecía estar distraído – ¿Shadow?
Me acerque a él. Este observaba su mano con la mirada confundida. Miré detenidamente su mano, el guante estaba manchado de rojo.
– ¡Shadow! T-tu mano… ¡Estas herido! – Grité alarmada.
– No es nada – Respondió simplemente.
– Déjame revisarte – Pedí tomando su mano.
Retiré el guante manchado. Sus nudillos estaban sangrando levemente. Me quede confundida, ¿Cómo se había hecho esas heridas?
– Metal era algo duro de romper – Comentó, respondiendo mi pregunta como si hubiese leído mi mente.
– Lo lamento mucho, si tan solo no hubiera bajado la guardia, yo…
– Te preocupas mucho por un par de rasguños – Me interrumpió – Ya te dije que no es nada – Dijo, recuperando su guante que aun tenía en mi mano derecha.
– Aun así… Lo lamento…
El erizo azabache se puso cuidadosamente su guante anteriormente blanco. Cerró un par de veces la mano, parecía que aquellas heridas no le dolían para nada. Poco después, camino hacia el árbol más cercano que vio para luego recargarse en el con los brazos cruzados. Reí involuntariamente al verlo.
– ¿Qué sucede? – Preguntó, levantando una ceja.
– Ah… n-nada, solo que… me recordaste… a Knuckles.
– Eres pésima mintiendo.
Suspiré amargamente. Pero luego volví a sonreír divertidamente.
– Bueno. La verdad es que… yo también pienso que eres lindo cuando te preocupas – Reí nuevamente al ver lo sorprendido y sonrojado que se encontraba aquel erizo negro.
Caminó hacia mí, molesto y frunciendo el ceño. Me hubiera asustado si no fuese porque aquel color rojo en sus mejillas seguía presente.
– Dame el audífono – Ordenó, extendiendo su mano hacia mí.
– Hmph, malhumorado – Musité, entregándole aquel pequeño aparato en la palma de su mano.
Shadow cerró su mano extendida con mucha fuerza. Logre oír como aquel audífono se rompía en pedazos. Posteriormente abrió una vez más su mano, dejando caer los miles de pedazos que anteriormente formaban el aparato. Una vez hecho esto, volvió a su sitio en aquel árbol. Imagino que hizo eso por precaución, para que no volviera a escuchar lo que él decía aunque se encontrara lejos de mí.
Reí por lo bajo, siendo interrumpida por un ruido proviniendo de los arbustos. Giré mi mirada hacia aquel sitio dándome cuenta de que solamente se trataban de Cream y Sonia.
– ¡Hey, chicas! – Saludé, caminando hacia ellas.
– ¡Hola Amy! – Saludo Cream, regalándome un fuerte abrazo.
– ¿Cómo les fue? – Me preguntó Sonia una vez que Cream se separo de mí.
– Pues diría que bien… con unos cuantos problemas. Nada de lo que no pudiéramos lidiar Shadow y yo – Respondí, levantando el pulgar en alto en señal de victoria.
– Me alegro por ti – Sonrió la eriza fucsia – Por cierto… ¿Y Shadow?
– Esta por allá – Dije apuntando a mis espaldas – Parece que anda descansando. Pero olvidémonos de nosotros. ¿Cómo les fue a ustedes?
– Pues bien… sin contar que tuvimos que darnos un chapuzón
Ambas rieron al ver mi mirada confundida.
– Según Tails, la esmeralda que debíamos buscar nosotras se encontraba en Emerald Coast – Dijo la conejita de color crema.
– Ambas tuvimos que nadar un buen rato, pues resultó que la esmeralda se encontraba en el mar – Continuó explicando Sonia
– Ya veo… ¿Y tuvieron suerte? – Pregunté
– Claro que sí. Aquí esta – Contesto Cream, sacando una esmeralda roja de una bolsita naranja que llevaba colgando de su hombro
Tomé la esmeralda con una sonrisa marcada de oreja a oreja.
– ¡Con estas ya son tres esmeraldas! – Exclamé emocionada – Solo falta que los demás lleguen.
Me giré para enseñarle la joya a Shadow, pero este se encontraba ocupado charlando con Manic y Espio. No los había escuchado llegar.
Emprendí camino hacia el altar de la Master Emerald, sentándome en el primer escalón. Observe la esmeralda en mis manos, ¿Qué se supone que deberíamos hacer después de reunir las siete? Pero… ¿Lograríamos al menos reunirlas? Nazo podría aparecerse en cualquier momento y matarme con facilidad.
Escuché un leve golpe procediendo desde la ubicación de la gran esmeralda verde. Cerré los ojos, tenía miedo de imaginar que ese erizo blanco se encontrara detrás de mí, a punto de atacar. Abrí los ojos y, aun con el miedo que lograba ponerme los pelos de punta, moví lentamente mi cabeza para lograr ver a aquella persona que se encontraba con la esmeralda. Un gran alivio surgió al ver que solo se trataba de Knuckles, apoyado en uno de los pilares con una amplia sonrisa mientras que Rouge seguía hablando con él sobre quien sabe qué cosa.
La murciélaga blanca notó mi mirada posada en ellos. Sonrió mientras saludaba con la mano energéticamente. Devolví el saludo, con una sonrisa forzada.
Poco tiempo después, Vector y Charmy fueron los siguientes en llegar a la isla flotante, siendo la abeja quien llevaba una esmeralda blanca en sus manos.
Contemplé el cielo, el cual estaba siendo invadido por nubes grises, tapando así los rayos del sol y el hermoso celeste que se podía presenciar. Lo menos que quería era que fuese a llover en un momento tan desesperante como ese.
Alrededor de cinco minutos después llegaron Sonic y Tails, siendo el primer mencionado quien tenía una esmeralda de color amarillo en su mano.
– Hey bro, para ser el más rápido del mundo si que tardaste – Rió Manic al verlos llegar.
– Lo siento, tuvimos unos cuantos problemas, pero ya estamos aquí – Dijo el erizo azul.
– Además, 'más vale tarde que nunca' – Citó el zorro de dos colas.
Todos los demás nos reunimos con los recién llegados, siendo ahora yo la última en llegar.
– ¿Encontraron las esmeraldas? – Preguntó Sonic en general, siendo respondido con un "si" entre la mayoría de los presentes
– ¿Pero que se supone que hagamos con estas esmeraldas? – Cuestionó el camaleón cruzándose de brazos. Excelente pregunta si me lo preguntan.
Todos posaron sus ojos sobre el erizo de tez azulada, esperando ansiosos la respuesta de este.
– Si les soy franco… – Comenzó a hablar, con una mirada seria – No tengo ni la más mínima idea – Admitió apenado, causando que todos nosotros casi nos cayéramos al suelo de la impresión.
– Que sorpresa nos has dado hermanito – Dijo Sonia, cruzándose de brazos – Mandándonos a buscar cosas que ni sabes para que los vamos a utilizar.
– Aun así, las Chaos Emeralds nos van a servir de algo – Se defendió Sonic – Amy… en ese libro que leíste… ¿No menciono algún tipo de hechizo o algo? – Preguntó, causando que todas las miradas se dirigieran a mí, cosa que me molesto.
Cerré los ojos para concentrarme mejor en aquellos párrafos del viejo libro, tratando de repasarlos con las vagas palabras que aun recordaba. Luego de un corto lapso de tiempo, abrí los ojos. Decepcionada negué con la cabeza.
– Que mal, estuvieron tan cerca de lograr algo
Todos dirigimos la mirada hacia donde provenía aquella voz. Aquel erizo blanco se encontraba de pie sobre la Master Emerald, lanzando una tenebrosa mirada con sus ojos verde pálido.
– Así que Amy tenía razón… ¡Todo esto está relacionado contigo! – Gritó Sonic, colocándose enfrente de mí.
– Exactamente. Debes de ser un gran estúpido para no haberte dado cuenta desde el principio. – Se burló – Por cierto… Amy, feliz cumpleaños. Tengo un regalo para ti. ¡Un viaje solo de ida al infierno!
Saltó hacia nosotros, preparando una especie de esfera blanca en la palma de su mano. Empujé hacia un lado a Sonic para abrirme paso y posteriormente correr a enfrentarle. Si alguien iba a morir, deseaba que fuera únicamente yo y no mis amigos.
Con el martillo rojo gigante en mis manos me preparé para pelear.
– ¡Mue…! – Calló de pronto, ya que no había visto venir un duro golpe de parte del equidna rojo.
– ¡Sal de mi isla! – Gritó, viendo como Nazo rodaba un poco por el suelo.
Los demás se colocaron a mis costados, cada uno en una pose de pelea.
– Debo admitir que ese golpe me tomo desprevenido – Dijo levantándose del suelo – Pero no creas que volverá a ocurrir.
Una especie de torbellino blanco se formo por arriba de él. Nazo, al levantar la mirada, fue golpeado por aquella cosa, siendo mandado lejos nuevamente.
– Perdón, ¿decías algo? – Rió Rouge, dejando de usar su ataque para después chocar manos con Knuckles. Parecía que esto sería más fácil de lo que imaginé. Eso me dejo un poco mas aliviada.
Observé como Nazo aparecía detrás de Knuckles y Rouge.
– ¡Cuidado! – Grito Charmy.
Demasiado tarde. Ambos ya habían recibido un fuerte puñetazo de parte del erizo blanco. Sonic fue el siguiente en tratar de pelear contra el enemigo, siendo apoyado por Tails, Vector y Espio.
Sonic trataba de atacarlo con su Spin Dash, Tails lo intentaba usando una especie de pistola que lanzaba una clase de esferas láser amarillas. Vector igual lo intentaba lanzando unas bolas de fuego que emergían de su boca mientras que Espio, quien se había hecho invisible, lanzaba sus shurikens desde diferentes ángulos pero ninguno de ellos lograba hacerle daño alguno al erizo blanco.
Nazo creó una especie de campo de energía a su alrededor, el cual lanzó a los cuatro de espaldas al suelo.
Charmy, en un vago intento de pillarlo por sorpresa, voló por detrás de Nazo para golpearlo. El erizo blanco escuchó el zumbido de sus alas por lo que volteó y rápidamente le lanzo una esfera, tirándolo lejos del lugar.
El siguiente en pelear fue Shadow, seguido por Rouge y Knuckles, pero ellos terminaron igual que Sonic y compañía.
Manic y Sonia flotaron con la mano los medallones que tenían colgando en su cuello, estos se iluminaron e hicieron aparecer una batería y un guitarra con teclas de piano.
– Hahaha, ¿Qué piensan hacer? ¿Tocar la marcha funeraria? – Se burló Nazo
– Es buena idea, ya que pronto acabaremos contigo – Dijo Manic – ¡A tocar sis!
Manic sacó unas baquetas de su chaleco rojo y toco su batería como todo una estrella de rock. Nazo lo observó confundido, sin predecir el duro impacto que recibió debido a que una enorme roca sobresalió del suelo, golpeándolo fuertemente en la mandíbula hasta ser lanzado al cielo. Sonia toco unas cuantas notas en su piano-guitarra, lanzando desde la parte superior de su instrumento un rayo violeta directo al erizo blanco, quien lo recibió sin poder esquivarlo.
Shadow aprovecho y, con un Chaos Control, apareció por arriba de Nazo. Con ayuda de sus Air Shoes se mantuvo en el aire, esperando el momento preciso para darle una potente patada al maligno erizo, quien, al llegar al suelo, dejó un enorme cráter. Suerte que nadie estaba en su camino ya que aquel golpe hubiese sido fatal.
El erizo negro apareció a mi lado, cruzándose de brazos y sonriendo. ¿Había acabado con aquel ser?
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