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Dark Love :: Sonic World :: Fandom
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8. Esperanza
Abrí lentamente mis ojos. Noté que el sitio estaba casi completamente oscuro. Después de unos cuantos segundos, identifique el lugar gracias a los leves rayos de luz que la luna mandaba atreves de la ventana. Fruncí el ceño. Me encontraba nuevamente en el hospital. ¿Acaso había sido otra pesadilla?
Me acomodé para quedar sentada en la cama, para así tratar de pensar mejor. Nada de lo que me ocurría tenía sentido… Cerré los ojos y espere a que alguna imagen regresara a mi mente. Grave error. Recordé como uno de mis mejores amigos, Shadow, era asesinado a sangre fría por aquel erizo desconocido.
El erizo blanco… Aquel maldito erizo debía ser la causa de que todo esto me pasara. Tenía que encontrarlo. Tenía que acabar con estas "pesadillas" que me amenazaban constantemente… Pero… ¿Cómo saber si lo que estaba viviendo no era más que otro sueño? No… Debía que encontrarlo, fuera o no un sueño.
Me levanté de la cama. Lo primero que tenía que hacer era salir de este lugar. Camine hacia la puerta y giré de la perilla con lentitud. Abrí la puerta, lo suficiente para poder asomarme a ambos lados y asegurarme de que no hubiera nadie en el pasillo. Sonreí al ver todo despejado. Comencé a correr, tratando de no hacer ruido y así no ser vista por alguien. Me detuve al escuchar a alguien acercarse. Vi a los lados buscando un lugar para ocultarme, pero no me quedo de otra más que esconderme en alguna habitación. Sin pensarlo dos veces, abrí la puerta que se encontraba a mi derecha y entré, cerrando después la puerta a mis espaldas. Me alegré al ver que en esa habitación no había paciente alguno. Pegué mi oreja a la puerta para tratar de escuchar a aquella persona que pasaba por ahí. Escuche unos murmullos. Poco a poco se alcanzaba a escuchar mejor. La voz se me hizo conocida. Se trataba de aquel doctor que me había atendido en ocasiones pasadas, parecía que hablaba con alguna enfermera o algún paciente. Le resté importancia y solo esperé a que se fueran.
Me alarmé al escuchar como los pasos de ambos cesaban cerca de la puerta. ¿Acaso iban a entrar aquí? Cerré los ojos y esperé. Después de unos largos minutos, escuché como el doctor y su acompañante seguían su camino. Suspiré aliviada. Abrí la puerta para poder observar a aquel dúo, pero, como por arte de magia, habían desaparecido. Lo más probable era que hubiesen entrado a alguna habitación. Sacudí mi cabeza, no era momento para resolver un simple misterio, tenía que encontrar a aquel erizo.
Después de un par de minutos divise la entrada del lugar. Sonreí victoriosa.
– ¿Amy? – Paré en seco. Parece que había cantado victoria antes de tiempo.
Me giré lentamente hasta observar al dueño de aquella inconfundible voz. Era Sonic. Estaba parado frente a una puerta de cristal que apenas terminaba de cerrarse. Arriba de la puerta, pegado en la pared, había un cartel con la palabra "cafetería" en ella. Ahora entendía el por qué Sonic llevaba un vaso de café en sus manos. Observé los ojos esmeralda del erizo, parecía confundido y sorprendido de verme ahí.
– ¿Qué… estás haciendo aquí? – Pregunté nerviosa, pues no esperaba verlo ahí.
– Lo mismo te pregunto – Respondió, con un tono serio.
– Yo… – Retrocedí un paso – Lo siento, me tengo que ir – Completé.
Corrí lo más rápido que pude hacia la entrada del lugar, pero en un abrir y cerrar de ojos, Sonic ya se encontraba enfrente de mí, bloqueándome la salida.
– Dame una buena razón para dejarte pasar – Exigió cruzándose de brazos, asegurándose de no tirar su café.
– Este… Yo… - Tartamudeé, pensando en una excusa.
Fruncí el ceño y me cruce de brazos, ¿Quién era él para pedirme explicaciones?
– ¿A ti que te importa? – Gruñí molesta.
– Mucho, aunque no lo creas – Respondió con el mismo tono.
Cerré los ojos, tratando de calmarme, pues por alguna razón, quería golpear al erizo azul, pero no quería repetir aquella pesadilla.
– Hazte a un lado – Ordené.
– No. Tienes que volver.
Fruncí un poco más el ceño y lo vi directamente a los ojos. Me sorprendí al ver como su mirada cambiaba a una de temor. ¿Acaso yo lo asuste?
– Amy… ¿Qué te pa-
– Quítate – Le interrumpí – Tengo un asunto importante que atender.
Esperé a que Sonic se moviera, pero al no ver reacción alguna, decidí empujarlo hacia un lado, tirándolo accidentalmente al suelo. No sé si se debía a que no calculé mi fuerza o porque lo tome desprevenido, pero no le tome demasiada importancia y salí del hospital.
– ¡Amy! ¡Espera!
Detuvé mi paso con fastidio y me crucé de brazos.
– ¿Qué quieres? – Pregunté irritada.
Un incomodo silencio se presento. Mi paciencia se estaba acabada. Tenía que encontrar a aquel erizo blanco a cualquier costo y las distracciones no me ayudaban en nada. Solamente quería volver a mi vida normal, despertar de este maldito sueño, ¡Deshacerme de aquel erizo para lograrlo!
– Escucha Sonic, tengo prisa, así que no te entrome-
– ¿Por qué la prisa? – Preguntó con un tono confuso.
El silencio regreso. Bajé la mirada. No sabía qué hacer, ¿Decirle lo que ocurría? No estaba segura, puesto que la "última vez" no me había creído. Sobresalté un poco al sentir una mano sobre mi hombro. Levanté la mirada hasta encontrarme con la de Sonic, en sus ojos se notaba preocupación. Di un largo suspiro, pensé que lo correcto sería decirle, además, necesitaría ayuda.
– Si te digo… ¿Prometes creerme? – Pregunté con la mirada baja.
– Eso depende.
Fruncí levemente el ceño. Esa no era exactamente la respuesta que quería escuchar. No había de otra, tenía que intentarlo.
– ¿Qué fecha es hoy? – Pregunté.
– Veintiuno de septiembre – Respondió, confundido por mi pregunta.
Calle por un momento. No sabía cómo explicarle. Me llevo unos cuantos minutos aclarar mi mente, para poder así saber que decir.
– Estos tres días… por alguna razón, se están repitiendo – Observé como levantaba una ceja, confundido – para mí por lo que veo – concluí.
– Déjame ver si entendí – Dijo caminando alrededor de mi, cosa que me molesto un poco - ¿Este día tu ya lo viviste?
Asentí con la cabeza.
– ¿Enserio? Veamos… ¿Qué está a punto de pasar?
– No estoy segura… Pero creo tener una idea – Le sonreí.
Lo tomé de la mano y lo obligué a seguirme. Si mi deducción era correcta, debía toparme con alguien en cualquier momento.
– Vaya, vaya. Miren a quienes tenemos por aquí – Dijo con un tono burlón - ¿Acaso están en una cita?
Sonreí tras escuchar aquella voz. Tenía razón: El día se estaba repitiendo
– Rouge. Esperaba verte por aquí – Dije, aun con la sonrisa marcada en mis labios.
– ¿De verdad? – Pregunto con cierto asombro.
– Así es – Afirmé – Por cierto… ¿Podrías prestarme tu comunicador?
– ¿Comunicador? – Dudó perpleja.
– Sí, ese que llevas puesto en tu brazo izquierdo.
Parecía sorprendía al decir la ubicación de su aparato. Levantó su brazo y se quito un poco el guante, dejando ver el aparato.
– ¿Me has estado espiando? – Preguntó, frunciendo el ceño.
– ¿Qué? Claro que no – Respondí, negando con la cabeza.
– Si claro – Musitó molesta – ¡Esta cosa se lo robe a Eggman hace apenas media hora y el único que sabe que tengo uno es Shadow!
Estaba sorprendida, aunque no tanto como el erizo azul que se encontraba a mi lado. Sentí la mirada de ambos sobre mí, cosa que me molesto. Comencé a alejarme del lugar con paso rápido, casi parecía que trotaba. Escuché pasos detrás de mí, supe que me estaban siguiendo, pero no me importó. Tenía que enfocarme en cómo encontrar a aquel erizo, causante de los extraños sucesos que me ocurrían. Sabía que no podía contar con Sonic o Rouge, ya que ahora seguro pensaban que estaba loca, seguro que piensan que lo mejor para mi es ir a un hospital psiquiátrico. Un escalofrió recorrió mi espalda con solo el hecho de pensar en eso.
Divisé a lo lejos mi hogar. Quería ir ahí, entrar a mi baño para luego tomar una refrescante ducha y después dormirme en mi cómoda y caliente cama, sin ninguna preocupación ni nada, pero sabía que eso era imposible por ahora. Suspire pesadamente y me pase de largo.
– Por si no te has dado cuenta, haya atrás esta tu casa – Dijo la murciélago, colocándose a mi lado derecho.
– Si me di cuenta – Rectifique - Pero primero tengo que pedirle un favor a alguien.
– ¿Se puede saber a quién? – Preguntó el erizo, colocándose a mi lado izquierdo.
– Eso no te incumbe – Susurre molesta.
– Y sale de nuevo con eso – Escuche decir al erizo.
Sonic se adelanto un poco para después bloquearme el paso. En su mirada se veía cierto enfado, pero también preocupación.
– Amy, tienes que regresar al hospital, ¡Estas confundiendo la realidad con lo que seguro fue un sueño! – Exclamó.
– No. Fue. Un. Sueño. – Murmuré con enfado, poniendo énfasis en cada una de las palabras.
– Eso quieres creer – Susurro, cruzándose de brazos.
Apreté mis puños fuertemente. Mi paciencia había llegado al límite. Sin pensarlo dos veces, invoque mi Piko Piko Hammer y trate de golpear a Sonic, pero este, con un ágil movimiento, esquivo el ataque con facilidad. Me gire hacia él e intente golpearlo nuevamente. Me impresioné al ver como detenía mi martillo con una patada. Noté como sonreía traviesamente ante mi reacción, cosa que me molestó aun más. Di un par de saltos hacia atrás y me preparé para un tercer ataque. Observé detenidamente al erizo. Este se colocó en posición de pelea. Con la sonrisa aun marcada, alzó su brazo hacia mí con la mano abierta para después cerrarla dos veces seguidas, dándome a entender que quería que me le acercara. Apreté el mango del martillo con ambas manos y corrí hacia el erizo, pero antes de que pudiera golpearlo, salto por arriba de mi, dando una voltereta en el aire y después me dio una patada en mi espalda. Antes de caer al suelo, me gire rápidamente y golpeé al erizo con todas mis fuerzas, lanzándolo a unos cuantos metros lejos de mí.
Me levanté con cierta dificultad y vi como mi contrincante hacia lo mismo. Sonrió nuevamente, aunque ahora lo hacía con una mirada retadora mientras que con su pulgar limpiaba la línea de sangre que salía de su labio inferior.
Levanté mi martillo con ambas manos y luego le sonreí, dándole a entender que estaba lista para el segundo round.
Al notar que ninguno de los dos se movía de su lugar, decidí ser yo la que comenzara el ataque. Corrí hacia él y ataqué con mi martillo, pero él detuvo el ataque con su mano y después, con su otra mano, me golpeo en el estomago, provocando que soltara mi arma. Coloque mis brazos alrededor de mi estomago y retrocedí unos cuantos pasos, había sido muy fuerte aquel golpe.
– Ahora… ¿Me podrías decir por qué me has atacado? – Preguntó el erizo mientras jugaba con mi martillo.
– ¡Ya te he dicho la razón! ¿Qué más quieres? – Gruñí molesta.
– Es que… creer en eso es difícil.
– Ya lo he notado.
Con cierta dificultad, emprendí camino nuevamente. Ignoraba toda palabra del erizo azul, pues no estaba de humor para dirigirle la palabra. Agradecí que Rouge se encontrara en silencio durante el camino, al menos alguien sabía lo que necesitaba para tranquilizarme un poco.
Diez minutos después llegue a mi destino. Toqué el timbre y esperé con los brazos cruzados. Solo deseaba que el dueño no estuviera dormido. Después de unos cuantos segundos, la puerta se abrió.
– Hola Tails – Salude, tratando de sonar amable – Espero no haber venido en mal momento – Me disculpe, refiriéndome a la hora.
– ¡Amy!, ¡Sonic!, ¡Rouge! ¿Qué les trae por aquí a esta hora? – Preguntó, dejándonos entrar a su morada
– Pregúntale a la soñadora – Susurro Sonic.
– Cállate – Dije indignada.
Di un largo suspiro para relajarme un poco.
– Tails, necesito tu ayuda.
– Claro, ¿Qué necesitas?
– Necesito información sobre aquel erizo blanco. Al que se enfrento Sonic la otra vez.
– ¿Uh? ¿Por qué? – Preguntó curioso.
– Necesito averiguar algo – Contesté en susurro.
Note la mirada confundida de Tails sobre mí. Después de un tiempo, asintió con la cabeza y salió de la sala.
– ¿Erizo blanco? – Interrogó Rouge.
– Si – Afirmé
– Eso quiere decir que ¿Todo lo que te pasa es a causa de ese erizo? – Preguntó Sonic, con una mirada seria.
– Pues… Eso es lo que creo – Murmuré.
– Bien… – Dijo el erizo azul, tronándose los dedos de ambas manos como si estuviera a punto de luchar – Eso cambia todo.
Levanté una ceja tras escuchar aquello.
– ¿Eso quiere decir que me crees? – Pregunté sorprendida.
– Al principio no te había creído – Admitió nervioso – Pero ahora que mencionas al erizo, pues podría tener cierta relación con lo que te sucede.
Sonreí animadamente. Finalmente me habían creído. Sentía como una leve esperanza comenzaba a crecer.
-En ese caso, yo los ayudare – Intervino Rouge, apoyándome con una sonrisa.
La pequeña esperanza crecía cada vez más dentro de mí. Me arrepentí al no haber confiado en ellos, pero ahora, sabía que no me encontraba sola.
Abrí lentamente mis ojos. Noté que el sitio estaba casi completamente oscuro. Después de unos cuantos segundos, identifique el lugar gracias a los leves rayos de luz que la luna mandaba atreves de la ventana. Fruncí el ceño. Me encontraba nuevamente en el hospital. ¿Acaso había sido otra pesadilla?
Me acomodé para quedar sentada en la cama, para así tratar de pensar mejor. Nada de lo que me ocurría tenía sentido… Cerré los ojos y espere a que alguna imagen regresara a mi mente. Grave error. Recordé como uno de mis mejores amigos, Shadow, era asesinado a sangre fría por aquel erizo desconocido.
El erizo blanco… Aquel maldito erizo debía ser la causa de que todo esto me pasara. Tenía que encontrarlo. Tenía que acabar con estas "pesadillas" que me amenazaban constantemente… Pero… ¿Cómo saber si lo que estaba viviendo no era más que otro sueño? No… Debía que encontrarlo, fuera o no un sueño.
Me levanté de la cama. Lo primero que tenía que hacer era salir de este lugar. Camine hacia la puerta y giré de la perilla con lentitud. Abrí la puerta, lo suficiente para poder asomarme a ambos lados y asegurarme de que no hubiera nadie en el pasillo. Sonreí al ver todo despejado. Comencé a correr, tratando de no hacer ruido y así no ser vista por alguien. Me detuve al escuchar a alguien acercarse. Vi a los lados buscando un lugar para ocultarme, pero no me quedo de otra más que esconderme en alguna habitación. Sin pensarlo dos veces, abrí la puerta que se encontraba a mi derecha y entré, cerrando después la puerta a mis espaldas. Me alegré al ver que en esa habitación no había paciente alguno. Pegué mi oreja a la puerta para tratar de escuchar a aquella persona que pasaba por ahí. Escuche unos murmullos. Poco a poco se alcanzaba a escuchar mejor. La voz se me hizo conocida. Se trataba de aquel doctor que me había atendido en ocasiones pasadas, parecía que hablaba con alguna enfermera o algún paciente. Le resté importancia y solo esperé a que se fueran.
Me alarmé al escuchar como los pasos de ambos cesaban cerca de la puerta. ¿Acaso iban a entrar aquí? Cerré los ojos y esperé. Después de unos largos minutos, escuché como el doctor y su acompañante seguían su camino. Suspiré aliviada. Abrí la puerta para poder observar a aquel dúo, pero, como por arte de magia, habían desaparecido. Lo más probable era que hubiesen entrado a alguna habitación. Sacudí mi cabeza, no era momento para resolver un simple misterio, tenía que encontrar a aquel erizo.
Después de un par de minutos divise la entrada del lugar. Sonreí victoriosa.
– ¿Amy? – Paré en seco. Parece que había cantado victoria antes de tiempo.
Me giré lentamente hasta observar al dueño de aquella inconfundible voz. Era Sonic. Estaba parado frente a una puerta de cristal que apenas terminaba de cerrarse. Arriba de la puerta, pegado en la pared, había un cartel con la palabra "cafetería" en ella. Ahora entendía el por qué Sonic llevaba un vaso de café en sus manos. Observé los ojos esmeralda del erizo, parecía confundido y sorprendido de verme ahí.
– ¿Qué… estás haciendo aquí? – Pregunté nerviosa, pues no esperaba verlo ahí.
– Lo mismo te pregunto – Respondió, con un tono serio.
– Yo… – Retrocedí un paso – Lo siento, me tengo que ir – Completé.
Corrí lo más rápido que pude hacia la entrada del lugar, pero en un abrir y cerrar de ojos, Sonic ya se encontraba enfrente de mí, bloqueándome la salida.
– Dame una buena razón para dejarte pasar – Exigió cruzándose de brazos, asegurándose de no tirar su café.
– Este… Yo… - Tartamudeé, pensando en una excusa.
Fruncí el ceño y me cruce de brazos, ¿Quién era él para pedirme explicaciones?
– ¿A ti que te importa? – Gruñí molesta.
– Mucho, aunque no lo creas – Respondió con el mismo tono.
Cerré los ojos, tratando de calmarme, pues por alguna razón, quería golpear al erizo azul, pero no quería repetir aquella pesadilla.
– Hazte a un lado – Ordené.
– No. Tienes que volver.
Fruncí un poco más el ceño y lo vi directamente a los ojos. Me sorprendí al ver como su mirada cambiaba a una de temor. ¿Acaso yo lo asuste?
– Amy… ¿Qué te pa-
– Quítate – Le interrumpí – Tengo un asunto importante que atender.
Esperé a que Sonic se moviera, pero al no ver reacción alguna, decidí empujarlo hacia un lado, tirándolo accidentalmente al suelo. No sé si se debía a que no calculé mi fuerza o porque lo tome desprevenido, pero no le tome demasiada importancia y salí del hospital.
– ¡Amy! ¡Espera!
Detuvé mi paso con fastidio y me crucé de brazos.
– ¿Qué quieres? – Pregunté irritada.
Un incomodo silencio se presento. Mi paciencia se estaba acabada. Tenía que encontrar a aquel erizo blanco a cualquier costo y las distracciones no me ayudaban en nada. Solamente quería volver a mi vida normal, despertar de este maldito sueño, ¡Deshacerme de aquel erizo para lograrlo!
– Escucha Sonic, tengo prisa, así que no te entrome-
– ¿Por qué la prisa? – Preguntó con un tono confuso.
El silencio regreso. Bajé la mirada. No sabía qué hacer, ¿Decirle lo que ocurría? No estaba segura, puesto que la "última vez" no me había creído. Sobresalté un poco al sentir una mano sobre mi hombro. Levanté la mirada hasta encontrarme con la de Sonic, en sus ojos se notaba preocupación. Di un largo suspiro, pensé que lo correcto sería decirle, además, necesitaría ayuda.
– Si te digo… ¿Prometes creerme? – Pregunté con la mirada baja.
– Eso depende.
Fruncí levemente el ceño. Esa no era exactamente la respuesta que quería escuchar. No había de otra, tenía que intentarlo.
– ¿Qué fecha es hoy? – Pregunté.
– Veintiuno de septiembre – Respondió, confundido por mi pregunta.
Calle por un momento. No sabía cómo explicarle. Me llevo unos cuantos minutos aclarar mi mente, para poder así saber que decir.
– Estos tres días… por alguna razón, se están repitiendo – Observé como levantaba una ceja, confundido – para mí por lo que veo – concluí.
– Déjame ver si entendí – Dijo caminando alrededor de mi, cosa que me molesto un poco - ¿Este día tu ya lo viviste?
Asentí con la cabeza.
– ¿Enserio? Veamos… ¿Qué está a punto de pasar?
– No estoy segura… Pero creo tener una idea – Le sonreí.
Lo tomé de la mano y lo obligué a seguirme. Si mi deducción era correcta, debía toparme con alguien en cualquier momento.
– Vaya, vaya. Miren a quienes tenemos por aquí – Dijo con un tono burlón - ¿Acaso están en una cita?
Sonreí tras escuchar aquella voz. Tenía razón: El día se estaba repitiendo
– Rouge. Esperaba verte por aquí – Dije, aun con la sonrisa marcada en mis labios.
– ¿De verdad? – Pregunto con cierto asombro.
– Así es – Afirmé – Por cierto… ¿Podrías prestarme tu comunicador?
– ¿Comunicador? – Dudó perpleja.
– Sí, ese que llevas puesto en tu brazo izquierdo.
Parecía sorprendía al decir la ubicación de su aparato. Levantó su brazo y se quito un poco el guante, dejando ver el aparato.
– ¿Me has estado espiando? – Preguntó, frunciendo el ceño.
– ¿Qué? Claro que no – Respondí, negando con la cabeza.
– Si claro – Musitó molesta – ¡Esta cosa se lo robe a Eggman hace apenas media hora y el único que sabe que tengo uno es Shadow!
Estaba sorprendida, aunque no tanto como el erizo azul que se encontraba a mi lado. Sentí la mirada de ambos sobre mí, cosa que me molesto. Comencé a alejarme del lugar con paso rápido, casi parecía que trotaba. Escuché pasos detrás de mí, supe que me estaban siguiendo, pero no me importó. Tenía que enfocarme en cómo encontrar a aquel erizo, causante de los extraños sucesos que me ocurrían. Sabía que no podía contar con Sonic o Rouge, ya que ahora seguro pensaban que estaba loca, seguro que piensan que lo mejor para mi es ir a un hospital psiquiátrico. Un escalofrió recorrió mi espalda con solo el hecho de pensar en eso.
Divisé a lo lejos mi hogar. Quería ir ahí, entrar a mi baño para luego tomar una refrescante ducha y después dormirme en mi cómoda y caliente cama, sin ninguna preocupación ni nada, pero sabía que eso era imposible por ahora. Suspire pesadamente y me pase de largo.
– Por si no te has dado cuenta, haya atrás esta tu casa – Dijo la murciélago, colocándose a mi lado derecho.
– Si me di cuenta – Rectifique - Pero primero tengo que pedirle un favor a alguien.
– ¿Se puede saber a quién? – Preguntó el erizo, colocándose a mi lado izquierdo.
– Eso no te incumbe – Susurre molesta.
– Y sale de nuevo con eso – Escuche decir al erizo.
Sonic se adelanto un poco para después bloquearme el paso. En su mirada se veía cierto enfado, pero también preocupación.
– Amy, tienes que regresar al hospital, ¡Estas confundiendo la realidad con lo que seguro fue un sueño! – Exclamó.
– No. Fue. Un. Sueño. – Murmuré con enfado, poniendo énfasis en cada una de las palabras.
– Eso quieres creer – Susurro, cruzándose de brazos.
Apreté mis puños fuertemente. Mi paciencia había llegado al límite. Sin pensarlo dos veces, invoque mi Piko Piko Hammer y trate de golpear a Sonic, pero este, con un ágil movimiento, esquivo el ataque con facilidad. Me gire hacia él e intente golpearlo nuevamente. Me impresioné al ver como detenía mi martillo con una patada. Noté como sonreía traviesamente ante mi reacción, cosa que me molestó aun más. Di un par de saltos hacia atrás y me preparé para un tercer ataque. Observé detenidamente al erizo. Este se colocó en posición de pelea. Con la sonrisa aun marcada, alzó su brazo hacia mí con la mano abierta para después cerrarla dos veces seguidas, dándome a entender que quería que me le acercara. Apreté el mango del martillo con ambas manos y corrí hacia el erizo, pero antes de que pudiera golpearlo, salto por arriba de mi, dando una voltereta en el aire y después me dio una patada en mi espalda. Antes de caer al suelo, me gire rápidamente y golpeé al erizo con todas mis fuerzas, lanzándolo a unos cuantos metros lejos de mí.
Me levanté con cierta dificultad y vi como mi contrincante hacia lo mismo. Sonrió nuevamente, aunque ahora lo hacía con una mirada retadora mientras que con su pulgar limpiaba la línea de sangre que salía de su labio inferior.
Levanté mi martillo con ambas manos y luego le sonreí, dándole a entender que estaba lista para el segundo round.
Al notar que ninguno de los dos se movía de su lugar, decidí ser yo la que comenzara el ataque. Corrí hacia él y ataqué con mi martillo, pero él detuvo el ataque con su mano y después, con su otra mano, me golpeo en el estomago, provocando que soltara mi arma. Coloque mis brazos alrededor de mi estomago y retrocedí unos cuantos pasos, había sido muy fuerte aquel golpe.
– Ahora… ¿Me podrías decir por qué me has atacado? – Preguntó el erizo mientras jugaba con mi martillo.
– ¡Ya te he dicho la razón! ¿Qué más quieres? – Gruñí molesta.
– Es que… creer en eso es difícil.
– Ya lo he notado.
Con cierta dificultad, emprendí camino nuevamente. Ignoraba toda palabra del erizo azul, pues no estaba de humor para dirigirle la palabra. Agradecí que Rouge se encontrara en silencio durante el camino, al menos alguien sabía lo que necesitaba para tranquilizarme un poco.
Diez minutos después llegue a mi destino. Toqué el timbre y esperé con los brazos cruzados. Solo deseaba que el dueño no estuviera dormido. Después de unos cuantos segundos, la puerta se abrió.
– Hola Tails – Salude, tratando de sonar amable – Espero no haber venido en mal momento – Me disculpe, refiriéndome a la hora.
– ¡Amy!, ¡Sonic!, ¡Rouge! ¿Qué les trae por aquí a esta hora? – Preguntó, dejándonos entrar a su morada
– Pregúntale a la soñadora – Susurro Sonic.
– Cállate – Dije indignada.
Di un largo suspiro para relajarme un poco.
– Tails, necesito tu ayuda.
– Claro, ¿Qué necesitas?
– Necesito información sobre aquel erizo blanco. Al que se enfrento Sonic la otra vez.
– ¿Uh? ¿Por qué? – Preguntó curioso.
– Necesito averiguar algo – Contesté en susurro.
Note la mirada confundida de Tails sobre mí. Después de un tiempo, asintió con la cabeza y salió de la sala.
– ¿Erizo blanco? – Interrogó Rouge.
– Si – Afirmé
– Eso quiere decir que ¿Todo lo que te pasa es a causa de ese erizo? – Preguntó Sonic, con una mirada seria.
– Pues… Eso es lo que creo – Murmuré.
– Bien… – Dijo el erizo azul, tronándose los dedos de ambas manos como si estuviera a punto de luchar – Eso cambia todo.
Levanté una ceja tras escuchar aquello.
– ¿Eso quiere decir que me crees? – Pregunté sorprendida.
– Al principio no te había creído – Admitió nervioso – Pero ahora que mencionas al erizo, pues podría tener cierta relación con lo que te sucede.
Sonreí animadamente. Finalmente me habían creído. Sentía como una leve esperanza comenzaba a crecer.
-En ese caso, yo los ayudare – Intervino Rouge, apoyándome con una sonrisa.
La pequeña esperanza crecía cada vez más dentro de mí. Me arrepentí al no haber confiado en ellos, pero ahora, sabía que no me encontraba sola.
_________________

Re: Replay
D-Log: M*erda y porque me maldices??
- No seas m*mon no eres tu xD
SigueeeeeEeeEeEeeEe
- No seas m*mon no eres tu xD
SigueeeeeEeeEeEeeEe
_________________

Re: Replay
Callese que el del fanfic no es usted, sino que es... haha no voy a spoilear xDD
_________________

Re: Replay
Tu no leiste nada! TU NO LEISTE NADA!!!! *borrando comentario anterior*
O_________OU
O_________OU
_________________

Re: Replay
xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD PERO SI QUE ERES G*LIP*LLAS XDDDDDDDDDDD
_________________

Re: Replay
9. Respuestas
Eran las diez y cuarto de la mañana. Me encontraba caminando por las calles de la ciudad, dirigiéndome a la casa de mi joven amigo de dos colas.
Anteriormente, Tails nos había dicho a Sonic, Rouge y a mí que nos fuéramos a descansar ya que la investigación iba a tardar. Por más que le insistía en quedarme a esperar ahí, no logre convencerlo, así que no tuve opción más que retirarme junto con los demás.
Después de unos largos minutos llegue al lugar indicado. Toqué el timbre dos veces seguidas y espere. Tenía una enorme curiosidad de saber si había encontrado algo que me fuera útil. Paso un largo lapso de tiempo, así que pensé en volver a tocar el timbre, pero antes de lograr mi cometido, la puerta se abrió.
– Amy… - Menciono antes de que un bostezo interrumpiera su habla - …No esperaba verte por aquí tan temprano – Completó.
– Lamento haberte despertado – Me disculpé.
– No te disculpes, he estado despierto toda la noche.
– ¡¿Qué? – Exclame sorprendida - ¡Tails! – Reprendí.
– No te preocupes – Musito antes de dar otro largo bostezo - …No es la primera vez que lo hago… – Admitió – Por cierto, pasa, creo haber encontrado algo…
Sentí una enorme felicidad al escuchar aquellas palabras. Entre a la morada y cerré la puerta tras de mí, después seguí a mi joven amigo hasta la sala del lugar.
– Mira – Me dijo enseñando un libro que había tomado de una repisa.
– ¿Uh? ¿Un libro? – Pregunté confundida.
– Es un libro de mitos y leyendas. Al buscar información del erizo blanco me tope con esto – Explico.
– ¿Este libro tiene información del erizo?
– No estoy seguro. Aun no lo he… - bosteza por tercera vez - …leído – completó.
– Necesitas descansar… Yo leeré el libro – Dije tomando lo antedicho.
– De acuerdo… si necesitas algo más, no dudes en pedírmelo.
– Muchas gracias Tails – Agradecí, dándole un amistoso abrazo.
Después de despedirme, salí de la casa y emprendí camino a mi hogar. Observe el libro que tenia entre mis brazos… ¿Acaso las respuestas se encontraban en ese viejo libro? Observe la cubierta por unos segundos, este era muy sencillo y de color café, algo maltratado por el paso del tiempo. Abrí el libro hasta llegar al índice. Al leer los títulos de las secciones, me pareció estar leyendo un libro para niños. Seguí leyendo hasta detenerme en un titulo que capto mí atención: Nazo, The White Hedgehog
– Nazo… - Musite para mí –…El erizo blanco… ¿Sera él? – Me pregunté.
Sin darme cuenta de cómo o cuando, caí sentada en el pavimento. Me había tropezado con algo… o con alguien.
– ¡Auch! – Me queje – Lo siento mucho – Me disculpe avergonzada, buscando con la mirada el libro.
– No te preocupes… ¿Ah? ¿Acaso te conozco?
Levante mi mirada hacia aquella persona. Me sorprendí al ver de quien se trataba.
– ¿Tu qué crees? – Pregunte sonriente, levantándome del suelo.
– Refréscame la memoria linda – Pidió con una sonrisa traviesa. ¿Acaso quería coquetearme? Reí levemente tras aquel pensamiento.
– Veamos si te acuerdas de esto… - Aclare mi garganta un poco - ¡Oh! Lo siento mucho, pero mi media naranja es Sonikku – Cité imitándome hace unos cuantos años.
Tardo un poco para que la mirada confundida del erizo cambiara a una de asombro.
– ¿Amy? ¡¿Amy Rose? – Exclamó mi nombre.
– Exactamente – Afirmé.
– ¡Wow! ¡Hace años que no te veo! – Dijo antes de darme un abrazo, el cual con gusto correspondí.
– Cinco años para ser exactos – Confirme, separándome de él.
– ¡Pero cómo has crecido! ¡Te has vuelto toda una mujer!
– Humm… Gracias… - Dije, sintiendo como un leve sonrojo se apoderaba de mis mejillas.
– ¿Esta mi bro contigo? – Preguntó viendo por todos lados.
– No… ¿Por qué?
– ¡¿Qué? ¿Acaso tu y el aun no son novios?
– No, y no creo que algún día lo seamos – Dije levemente molesta
– Entonces… quizás…
– No te ilusiones tan rápido – Interrumpí de inmediato - ¡No puedo creer que aun te guste! – Exclame riendo.
Realmente me costaba difícil creerlo, aun después de tanto tiempo sin vernos seguía gustándole al hermano de mi ex-amor platónico: Manic The Hedgehog.
– Bueno… algunas cosas no cambia – Dijo con una sonrisa maliciosa.
– Ya lo note… Por cierto… ¿Qué te trae por aquí?
– Bueno… eh… solo vengo de paso – Tartamudeo.
Suspiré y me crucé de brazos
– Manic… sabes muy bien que a mí no me engañas.
– ¡Ok! ¡Ok! Te diré. A mi Sis y a mí nos invitaron a tu fiesta de cumpleaños.
– ¿Sonia esta aquí? – Pregunté sorprendida.
– Sí, creo que anda comprando ropa, quiere verse bien en tu fiesta.
Sonreí alegremente. Hace tiempo ella y yo nos habíamos hecho muy buenas amigas. Ella me aconsejaba y ayudaba cuando tenía algún problema, aunque la mayoría de esos problemas eran sobre aquel erizo de tez azulada.
– Espero verla pronto – Comenté.
– Pues ya no esperes más – Escuche decir a alguien detrás de mi.
Me gire para ver al dueño de aquella voz. Una gran alegría invadió mi ser.
– ¡Sonia! – Grité.
Corrí hacia mi amiga, dándole un fuerte abrazo.
– Me alegra verte nuevamente, Emi – Dijo llamándome por el sobrenombre con el que comúnmente me decía.
– Igualmente, Sonia – Dije separándome de ella.
Observe de reojo a alguien más alado de la eriza rosa. Dirigí mi mirada a aquella persona. Mi rostro lleno de alegría cambio por una indiferente.
– Acorn – Musite con cierto disgusto – Que sorpresa verte por aquí.
– Lo mismo digo, Rose – Dijo con un tono parecido al mío.
Ambas nos observamos por un largo tiempo, como si esperáramos algún tipo de ataque de parte de la otra. No pude evitar recordar el por qué odiaba a aquella chica. Siempre me molestaba, diciendo que era una niña mimada y que era inservible en las misiones, además de que fue la novia de Sonic, lo que en aquel tiempo me destrozo completamente el corazón. Recuerdo que una vez estuve a punto de cometer una locura, suerte que Shadow estaba ahí para detenerme. La odiaba, odiaba a esa Sally Acorn.
– Me pregunto si después de tanto tiempo, dejaste de ser una niña debilucha.
– No tienes ni idea – Dije con una sonrisa desafiante – Estoy segura que te ganaría.
– Me gustaría ver eso – Dijo con un tono molesto.
– Da tu mejor golpe – Reté.
Apretó los puños con cierta rabia.
– No es momento para pelear, Sal – intervino Sonia.
La ardilla se cruzo de brazos, molesta por la intervención.
– Solo espero que no estés así mañana en la fiesta.
– Ya te dije que no iré – Refunfuñó.
– Vamos, ¡Será divertido!
– No me importa - Gruño.
– ¡Eres imposible! – Exclamó Sonia.
– Déjala. Además, una fiesta no es la gran cosa – Comenté.
– ¡Una fiesta es una fiesta! Seguro será genial, no puedo esperar a mañana.
– ¿Y sabes lo que yo no puedo esperar? – Intervino Manic - No puedo esperar a ver qué tal lucirás el día de mañana.
Otro sonrojo apareció en mis mejillas. Sonreí nerviosamente y baje la mirada. Enseguida mi sonrisa se borro al observar el antiguo libro que llevaba entre mis brazos, había olvidado la situación en la que me encontraba.
Una ilusión… Simplemente era eso. Todo lo que estaba viviendo era una estúpida ilusión. Fruncí el ceño ¿Qué acaso ese erizo no tenía nada mejor que hacer, además de hacer mi vida miserable? Debía de acabar con esto, pero cada vez que descubría algo, aparecía un nuevo obstáculo… o una distracción para desviarme del camino. Sentí como un líquido frío bajaba por mi mejilla. ¿Algún día acabara esta pesadilla?
– Amy… ¿Estás bien? – Escuche preguntar al erizo verde.
Suspire y limpie las lágrimas con la palma de mi mano.
– No te preocupes, estoy bien – Respondí.
– Amy – Menciono, no muy convencido.
– Lo siento… - Dije apretando el libro que llevaba en mis brazos – Tengo que irme – Completé, antes de irme corriendo.
Después de unos minutos, llegue a mi hogar. Una vez dentro, me senté en el sofá y abrí el libro. Busque en el índice, el titulo que había leído tiempo atrás
– Aquí esta… página 63 – Susurré
Hojee las hojas, las cuales estaban un poco rasgadas, hasta llegar a la página indicada. Comencé a leer con suma atención.
"En tiempos remotos, existía un ser perverso, sediento de poder. Nadie conocía su nombre ni de donde provenía, por lo que se le fue llamado Nazo.
Nazo era un erizo blanco de gran poder, nadie sabía de dónde extraía tan extraordinaria fuerza, la cual usaba para sus maléficos anhelos."
Observe una especie de dibujo debajo del texto. Era él… un vivo retrato de él.
"Muchos intentaron parar su reino de terror, pero nadie lo logro. Miles de muertes eran provocadas por este frio ser. Cuando todo parecía estar perdido, una persona se rebeló ante él. Usando el poder de la gema del poder infinito, logro combatir con gran coraje al erizo blanco.
Fue una batalla épica.
La pelea concluyo horas después, pero el paradero de ambos no se supo."
Cambié de página para observar algún tipo de retrato de aquella persona o de aquella pelea. Me impacte al encontrar lo primero. La persona de aquella batalla se trataba de una chica… una chica parecida a mí… Ella llevaba una especie de túnica con capucha, pero sus rasgos faciales podían verse. Era una chica, quizás algo mayor que yo, de púas un poco mas alargadas que las mías, al igual que su fleco. Su mirada parecía seria. En sus manos llevaba una esmeralda… ¿Acaso se trataba de una Chaos Esmerald?
– ¿Sera por eso que me hace esto? ¿Por qué me parezco a ella? – Me pregunté – Pero… Aun así… yo no soy ella, ¿Por qué desquitarse conmigo? – Susurre, mientras sentía como unas cuantas lágrimas recorrían mis mejillas.
El timbre de la puerta provoco que saltara un poco del susto. Cerré el libro y caminé hacia la entrada del lugar.
– ¡Hola! – Me saludo una vez abierta la puerta.
– Sonic… que sorpresa – Musité.
– ¿Estás bien?
Baje la mirada. Observe como unas cuantas gotas caían al suelo.
– Amy, ¿Qué sucede? – Escuche preguntar, con un tono preocupado.
No respondí, simplemente lo abracé. Escondí mi rostro en su hombro y comencé a llorar. Una sensación cálida recorrió mi cuerpo al sentir los brazos del erizo azul rodeándome. Sonreí levemente, agradecida por aquel gesto que necesitaba.
– Amy, dime que ocurre.
– El erizo blanco… Se quiere vengar de la persona que lo derroto tiempo atrás – Susurré.
– ¿Y quién es esa persona?
Medite un poco la respuesta, pero no había duda alguna.
– Yo…
Eran las diez y cuarto de la mañana. Me encontraba caminando por las calles de la ciudad, dirigiéndome a la casa de mi joven amigo de dos colas.
Anteriormente, Tails nos había dicho a Sonic, Rouge y a mí que nos fuéramos a descansar ya que la investigación iba a tardar. Por más que le insistía en quedarme a esperar ahí, no logre convencerlo, así que no tuve opción más que retirarme junto con los demás.
Después de unos largos minutos llegue al lugar indicado. Toqué el timbre dos veces seguidas y espere. Tenía una enorme curiosidad de saber si había encontrado algo que me fuera útil. Paso un largo lapso de tiempo, así que pensé en volver a tocar el timbre, pero antes de lograr mi cometido, la puerta se abrió.
– Amy… - Menciono antes de que un bostezo interrumpiera su habla - …No esperaba verte por aquí tan temprano – Completó.
– Lamento haberte despertado – Me disculpé.
– No te disculpes, he estado despierto toda la noche.
– ¡¿Qué? – Exclame sorprendida - ¡Tails! – Reprendí.
– No te preocupes – Musito antes de dar otro largo bostezo - …No es la primera vez que lo hago… – Admitió – Por cierto, pasa, creo haber encontrado algo…
Sentí una enorme felicidad al escuchar aquellas palabras. Entre a la morada y cerré la puerta tras de mí, después seguí a mi joven amigo hasta la sala del lugar.
– Mira – Me dijo enseñando un libro que había tomado de una repisa.
– ¿Uh? ¿Un libro? – Pregunté confundida.
– Es un libro de mitos y leyendas. Al buscar información del erizo blanco me tope con esto – Explico.
– ¿Este libro tiene información del erizo?
– No estoy seguro. Aun no lo he… - bosteza por tercera vez - …leído – completó.
– Necesitas descansar… Yo leeré el libro – Dije tomando lo antedicho.
– De acuerdo… si necesitas algo más, no dudes en pedírmelo.
– Muchas gracias Tails – Agradecí, dándole un amistoso abrazo.
Después de despedirme, salí de la casa y emprendí camino a mi hogar. Observe el libro que tenia entre mis brazos… ¿Acaso las respuestas se encontraban en ese viejo libro? Observe la cubierta por unos segundos, este era muy sencillo y de color café, algo maltratado por el paso del tiempo. Abrí el libro hasta llegar al índice. Al leer los títulos de las secciones, me pareció estar leyendo un libro para niños. Seguí leyendo hasta detenerme en un titulo que capto mí atención: Nazo, The White Hedgehog
– Nazo… - Musite para mí –…El erizo blanco… ¿Sera él? – Me pregunté.
Sin darme cuenta de cómo o cuando, caí sentada en el pavimento. Me había tropezado con algo… o con alguien.
– ¡Auch! – Me queje – Lo siento mucho – Me disculpe avergonzada, buscando con la mirada el libro.
– No te preocupes… ¿Ah? ¿Acaso te conozco?
Levante mi mirada hacia aquella persona. Me sorprendí al ver de quien se trataba.
– ¿Tu qué crees? – Pregunte sonriente, levantándome del suelo.
– Refréscame la memoria linda – Pidió con una sonrisa traviesa. ¿Acaso quería coquetearme? Reí levemente tras aquel pensamiento.
– Veamos si te acuerdas de esto… - Aclare mi garganta un poco - ¡Oh! Lo siento mucho, pero mi media naranja es Sonikku – Cité imitándome hace unos cuantos años.
Tardo un poco para que la mirada confundida del erizo cambiara a una de asombro.
– ¿Amy? ¡¿Amy Rose? – Exclamó mi nombre.
– Exactamente – Afirmé.
– ¡Wow! ¡Hace años que no te veo! – Dijo antes de darme un abrazo, el cual con gusto correspondí.
– Cinco años para ser exactos – Confirme, separándome de él.
– ¡Pero cómo has crecido! ¡Te has vuelto toda una mujer!
– Humm… Gracias… - Dije, sintiendo como un leve sonrojo se apoderaba de mis mejillas.
– ¿Esta mi bro contigo? – Preguntó viendo por todos lados.
– No… ¿Por qué?
– ¡¿Qué? ¿Acaso tu y el aun no son novios?
– No, y no creo que algún día lo seamos – Dije levemente molesta
– Entonces… quizás…
– No te ilusiones tan rápido – Interrumpí de inmediato - ¡No puedo creer que aun te guste! – Exclame riendo.
Realmente me costaba difícil creerlo, aun después de tanto tiempo sin vernos seguía gustándole al hermano de mi ex-amor platónico: Manic The Hedgehog.
– Bueno… algunas cosas no cambia – Dijo con una sonrisa maliciosa.
– Ya lo note… Por cierto… ¿Qué te trae por aquí?
– Bueno… eh… solo vengo de paso – Tartamudeo.
Suspiré y me crucé de brazos
– Manic… sabes muy bien que a mí no me engañas.
– ¡Ok! ¡Ok! Te diré. A mi Sis y a mí nos invitaron a tu fiesta de cumpleaños.
– ¿Sonia esta aquí? – Pregunté sorprendida.
– Sí, creo que anda comprando ropa, quiere verse bien en tu fiesta.
Sonreí alegremente. Hace tiempo ella y yo nos habíamos hecho muy buenas amigas. Ella me aconsejaba y ayudaba cuando tenía algún problema, aunque la mayoría de esos problemas eran sobre aquel erizo de tez azulada.
– Espero verla pronto – Comenté.
– Pues ya no esperes más – Escuche decir a alguien detrás de mi.
Me gire para ver al dueño de aquella voz. Una gran alegría invadió mi ser.
– ¡Sonia! – Grité.
Corrí hacia mi amiga, dándole un fuerte abrazo.
– Me alegra verte nuevamente, Emi – Dijo llamándome por el sobrenombre con el que comúnmente me decía.
– Igualmente, Sonia – Dije separándome de ella.
Observe de reojo a alguien más alado de la eriza rosa. Dirigí mi mirada a aquella persona. Mi rostro lleno de alegría cambio por una indiferente.
– Acorn – Musite con cierto disgusto – Que sorpresa verte por aquí.
– Lo mismo digo, Rose – Dijo con un tono parecido al mío.
Ambas nos observamos por un largo tiempo, como si esperáramos algún tipo de ataque de parte de la otra. No pude evitar recordar el por qué odiaba a aquella chica. Siempre me molestaba, diciendo que era una niña mimada y que era inservible en las misiones, además de que fue la novia de Sonic, lo que en aquel tiempo me destrozo completamente el corazón. Recuerdo que una vez estuve a punto de cometer una locura, suerte que Shadow estaba ahí para detenerme. La odiaba, odiaba a esa Sally Acorn.
– Me pregunto si después de tanto tiempo, dejaste de ser una niña debilucha.
– No tienes ni idea – Dije con una sonrisa desafiante – Estoy segura que te ganaría.
– Me gustaría ver eso – Dijo con un tono molesto.
– Da tu mejor golpe – Reté.
Apretó los puños con cierta rabia.
– No es momento para pelear, Sal – intervino Sonia.
La ardilla se cruzo de brazos, molesta por la intervención.
– Solo espero que no estés así mañana en la fiesta.
– Ya te dije que no iré – Refunfuñó.
– Vamos, ¡Será divertido!
– No me importa - Gruño.
– ¡Eres imposible! – Exclamó Sonia.
– Déjala. Además, una fiesta no es la gran cosa – Comenté.
– ¡Una fiesta es una fiesta! Seguro será genial, no puedo esperar a mañana.
– ¿Y sabes lo que yo no puedo esperar? – Intervino Manic - No puedo esperar a ver qué tal lucirás el día de mañana.
Otro sonrojo apareció en mis mejillas. Sonreí nerviosamente y baje la mirada. Enseguida mi sonrisa se borro al observar el antiguo libro que llevaba entre mis brazos, había olvidado la situación en la que me encontraba.
Una ilusión… Simplemente era eso. Todo lo que estaba viviendo era una estúpida ilusión. Fruncí el ceño ¿Qué acaso ese erizo no tenía nada mejor que hacer, además de hacer mi vida miserable? Debía de acabar con esto, pero cada vez que descubría algo, aparecía un nuevo obstáculo… o una distracción para desviarme del camino. Sentí como un líquido frío bajaba por mi mejilla. ¿Algún día acabara esta pesadilla?
– Amy… ¿Estás bien? – Escuche preguntar al erizo verde.
Suspire y limpie las lágrimas con la palma de mi mano.
– No te preocupes, estoy bien – Respondí.
– Amy – Menciono, no muy convencido.
– Lo siento… - Dije apretando el libro que llevaba en mis brazos – Tengo que irme – Completé, antes de irme corriendo.
Después de unos minutos, llegue a mi hogar. Una vez dentro, me senté en el sofá y abrí el libro. Busque en el índice, el titulo que había leído tiempo atrás
– Aquí esta… página 63 – Susurré
Hojee las hojas, las cuales estaban un poco rasgadas, hasta llegar a la página indicada. Comencé a leer con suma atención.
"En tiempos remotos, existía un ser perverso, sediento de poder. Nadie conocía su nombre ni de donde provenía, por lo que se le fue llamado Nazo.
Nazo era un erizo blanco de gran poder, nadie sabía de dónde extraía tan extraordinaria fuerza, la cual usaba para sus maléficos anhelos."
Observe una especie de dibujo debajo del texto. Era él… un vivo retrato de él.
"Muchos intentaron parar su reino de terror, pero nadie lo logro. Miles de muertes eran provocadas por este frio ser. Cuando todo parecía estar perdido, una persona se rebeló ante él. Usando el poder de la gema del poder infinito, logro combatir con gran coraje al erizo blanco.
Fue una batalla épica.
La pelea concluyo horas después, pero el paradero de ambos no se supo."
Cambié de página para observar algún tipo de retrato de aquella persona o de aquella pelea. Me impacte al encontrar lo primero. La persona de aquella batalla se trataba de una chica… una chica parecida a mí… Ella llevaba una especie de túnica con capucha, pero sus rasgos faciales podían verse. Era una chica, quizás algo mayor que yo, de púas un poco mas alargadas que las mías, al igual que su fleco. Su mirada parecía seria. En sus manos llevaba una esmeralda… ¿Acaso se trataba de una Chaos Esmerald?
– ¿Sera por eso que me hace esto? ¿Por qué me parezco a ella? – Me pregunté – Pero… Aun así… yo no soy ella, ¿Por qué desquitarse conmigo? – Susurre, mientras sentía como unas cuantas lágrimas recorrían mis mejillas.
El timbre de la puerta provoco que saltara un poco del susto. Cerré el libro y caminé hacia la entrada del lugar.
– ¡Hola! – Me saludo una vez abierta la puerta.
– Sonic… que sorpresa – Musité.
– ¿Estás bien?
Baje la mirada. Observe como unas cuantas gotas caían al suelo.
– Amy, ¿Qué sucede? – Escuche preguntar, con un tono preocupado.
No respondí, simplemente lo abracé. Escondí mi rostro en su hombro y comencé a llorar. Una sensación cálida recorrió mi cuerpo al sentir los brazos del erizo azul rodeándome. Sonreí levemente, agradecida por aquel gesto que necesitaba.
– Amy, dime que ocurre.
– El erizo blanco… Se quiere vengar de la persona que lo derroto tiempo atrás – Susurré.
– ¿Y quién es esa persona?
Medite un poco la respuesta, pero no había duda alguna.
– Yo…
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Re: Replay
- ¿Nazo...?
Gold: ¿Nazo...?
Gold y yo: ¡¡¡NAZO!!! ASI QUE VOLVIES TU P*TA MADRE HIJO DE P*TA!!!
- Y ahora vienes tu... ACORN!!!! YA ME TIENES HASTA LOS H*EVOS TE ANIQUILAREEEEEEEEEEEEEEEE!!!!!!!!!!!!!
Gold: ¿Nazo...?
Gold y yo: ¡¡¡NAZO!!! ASI QUE VOLVIES TU P*TA MADRE HIJO DE P*TA!!!
- Y ahora vienes tu... ACORN!!!! YA ME TIENES HASTA LOS H*EVOS TE ANIQUILAREEEEEEEEEEEEEEEE!!!!!!!!!!!!!
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